En San Pedro Sula está el 60% de pandilleros de Honduras

<p>En las cárceles del país hay 787 mareros, de los cuales 447 siguen siendo miembros activos en sus grupos.</p>

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En materia de seguridad se podría decir que en Código Penal por estos delitos.“El artículo 332 del Código Penal vigente establece básicamente que todas aquellas personas que se unen permanentemente con otras para cometer crímenes incurren en el delito de asociación ilícita, así que si se les comprueba que son parte de una mara o pandilla la pena para ellos, si son jefes de estos grupos, está entre los 20 y 30 años de reclusión y una multa de 100 mil a 300 mil lempiras. Cuando solo son miembros que ejecutan órdenes la pena se reduce un tercio”.Las maras y las cárcelesSegún los datos proporcionados por la Unidad de Maras y Pandillas de la DNIC (Dirección Nacional de Investigación Criminal), hasta enero de 2011 había en el sistema penitenciario 787 personas privadas de libertad por el delito de asociación ilícita.De los 787 presos, 447 que son considerados aún miembros activos de maras y pandillas, mientras que el resto, que son 340, son los que se han retirado de las agrupaciones pandilleras, a quienes llaman pesetas.La Penitenciaria Nacional Marco Aurelio Soto alberga el 48% (375 reos) del total de esta población de pandilleros privados de libertad, seguida de la penitenciaria de San Pedro Sula con el 26% (206 reclusos).El restante 26% (206 reos) está en otros centros penitenciarios del país. Según esta misma unidad de la DNIC, hay ocho mujeres privadas de libertad acusadas por el delito de asociación ilícita, cuatro de ellas son consideradas activas.Es importante señalar que al 31 de enero de 2011, el 50% del total de integrantes activos mareros privados de libertad estaban aún sin condena. Es decir, 223 de 447 aún no sabían cuánto tiempo estarían en prisión. La tendencia en cuanto al porcentaje de privados de libertad que se encuentra sin condena no deja de ser importante cuando lo comparamos dentro de las más numerosas.  Módulos especialesMonseñor Rómulo Emiliani, quien ha intervenido en conflictos en el penal sampedrano, consideró que las prisiones no están adecuadas para recluir a los integrantes de pandillas.“En las cárceles están los que se han retirado de las pandillas a quienes llaman pesetas, están los privados de libertad comunes que son llamados paisas y están los pandilleros. Ciertamente en nuestros presidios, por el poco espacio que hay, aunque tienen a los pandilleros en bartolinas diferentes, yo opino que en el futuro habría que crear un módulo especial para ellos en el nuevo presidio que se haga en San Pedro Sula, así como en Támara tienen módulos separados”.Monseñor, además, mencionó que ante todo, los pandilleros que están en prisión deben ser tratados dignamente.“Ellos merecen un trato diferente por su situación, ellos son como un gremio y así hay que tratarlos, hay que rehabilitarlos, ellos necesitan terapias especiales para poder rehabilitar la mente, sus actitudes, su comportamiento.Ellos no son ni más malos ni menos malos que nadie”, dijo Emiliani.Jerarquías en el mundo de las pandillasSocialización Los menores que ingresan a las pandillas reciben antes de ser aceptados un proceso socializador y de adoctrinamiento indirecto. Suelen estar en los últimos años de la niñez y los primeros de la adolescencia.Simpatizante Es aquel niño, niña o joven que puede vivir en el sector de dominio de la pandilla y conoce a los miembros, algunos son sus amigos. Sienten admiración o incluso agradecimiento por los integrantes de la pandilla.Aspirante Se identifica plenamente con la pandilla, es aceptado, comienza a convivir con sus miembros. Sirven de “bandera”, es decir, como informantes y vigilantes en los barrios. Esto dura entre uno y tres años.Novato Hace actividades como el rayado de paredes y recoger el “impuesto de guerra”. Él no puede cuestionar las normas o reglas. Este período dura al menos un año, tiempo en el que se le sociabiliza y adoctrina constantemente.pandillero Rompe lazos con su familia, vive con la pandilla, hace labores de confianza, las más peligrosas. Está dispuesto a morir por su grupo, es un honor ser herido defendiendo su “barrio” o a un compañero o ir a prisión.líder Son los de mayor rango, llevan unos cinco años en el grupo, tienen tatuajes de la pandilla en lugares visibles. Se mantienen en el anonimato. Llegan al mando por sus hazañas violentas y crueldades cometidas.Más noticias relacionadas

En materia de seguridad se podría decir que en Código Penal por estos delitos.

“El artículo 332 del Código Penal vigente establece básicamente que todas aquellas personas que se unen permanentemente con otras para cometer crímenes incurren en el delito de asociación ilícita, así que si se les comprueba que son parte de una mara o pandilla la pena para ellos, si son jefes de estos grupos, está entre los 20 y 30 años de reclusión y una multa de 100 mil a 300 mil lempiras. Cuando solo son miembros que ejecutan órdenes la pena se reduce un tercio”.

Las maras y las cárceles

Según los datos proporcionados por la Unidad de Maras y Pandillas de la DNIC (Dirección Nacional de Investigación Criminal), hasta enero de 2011 había en el sistema penitenciario 787 personas privadas de libertad por el delito de asociación ilícita.

De los 787 presos, 447 que son considerados aún miembros activos de maras y pandillas, mientras que el resto, que son 340, son los que se han retirado de las agrupaciones pandilleras, a quienes llaman pesetas.

La Penitenciaria Nacional Marco Aurelio Soto alberga el 48% (375 reos) del total de esta población de pandilleros privados de libertad, seguida de la penitenciaria de San Pedro Sula con el 26% (206 reclusos).

El restante 26% (206 reos) está en otros centros penitenciarios del país. Según esta misma unidad de la DNIC, hay ocho mujeres privadas de libertad acusadas por el delito de asociación ilícita, cuatro de ellas son consideradas activas.

Es importante señalar que al 31 de enero de 2011, el 50% del total de integrantes activos mareros privados de libertad estaban aún sin condena. Es decir, 223 de 447 aún no sabían cuánto tiempo estarían en prisión.

La tendencia en cuanto al porcentaje de privados de libertad que se encuentra sin condena no deja de ser importante cuando lo comparamos dentro de las más numerosas.

Módulos especiales

Monseñor Rómulo Emiliani, quien ha intervenido en conflictos en el penal sampedrano, consideró que las prisiones no están adecuadas para recluir a los integrantes de pandillas.

“En las cárceles están los que se han retirado de las pandillas a quienes llaman pesetas, están los privados de libertad comunes que son llamados paisas y están los pandilleros. Ciertamente en nuestros presidios, por el poco espacio que hay, aunque tienen a los pandilleros en bartolinas diferentes, yo opino que en el futuro habría que crear un módulo especial para ellos en el nuevo presidio que se haga en San Pedro Sula, así como en Támara tienen módulos separados”.

Monseñor, además, mencionó que ante todo, los pandilleros que están en prisión deben ser tratados dignamente.

“Ellos merecen un trato diferente por su situación, ellos son como un gremio y así hay que tratarlos, hay que rehabilitarlos, ellos necesitan terapias especiales para poder rehabilitar la mente, sus actitudes, su comportamiento.

Ellos no son ni más malos ni menos malos que nadie”, dijo Emiliani.

Jerarquías en el mundo de las pandillas

Socialización

Los menores que ingresan a las pandillas reciben antes de ser aceptados un proceso socializador y de adoctrinamiento indirecto. Suelen estar en los últimos años de la niñez y los primeros de la adolescencia.

Simpatizante

Es aquel niño, niña o joven que puede vivir en el sector de dominio de la pandilla y conoce a los miembros, algunos son sus amigos. Sienten admiración o incluso agradecimiento por los integrantes de la pandilla.

Aspirante

Se identifica plenamente con la pandilla, es aceptado, comienza a convivir con sus miembros. Sirven de “bandera”, es decir, como informantes y vigilantes en los barrios. Esto dura entre uno y tres años.

Novato Hace actividades como el rayado de paredes y recoger el “impuesto de guerra”. Él no puede cuestionar las normas o reglas. Este período dura al menos un año, tiempo en el que se le sociabiliza y adoctrina constantemente.

pandillero Rompe lazos con su familia, vive con la pandilla, hace labores de confianza, las más peligrosas. Está dispuesto a morir por su grupo, es un honor ser herido defendiendo su “barrio” o a un compañero o ir a prisión.

líder Son los de mayor rango, llevan unos cinco años en el grupo, tienen tatuajes de la pandilla en lugares visibles. Se mantienen en el anonimato. Llegan al mando por sus hazañas violentas y crueldades cometidas.

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