Bolivia
Cuatro millones de bolivianos acudirán a las urnas mañana en medio de protestas en varias regiones del país para definir la suerte del presidente Evo Morales, su vicepresidente y ocho prefectos gobernadores.
En Santa Cruz, Tarija, Beni y Pando, reductos de la oposición más de medio millar de personas estaban en huelga de hambre ayer.
La protesta era encabezada por los prefectos de esas regiones que reclaman la devolución de unos fondos que el gobierno confiscó de los presupuestos regionales para pagar un bono a la tercera edad hace poco más de un año.
El jueves, el clima se caldeó más con acusaciones de uno y otro bando sobre aprestos golpistas. El alcalde de Santa Cruz, Percy Fernández declaró a medios de prensa en esa ciudad del oriente que "las fuerzas armadas deberían tumbar ya al gobierno nacional porque no sirve para nada", según declaraciones que difundió la red PAT.
Poco antes Morales llamó a los prefectos opositores "dictadores civiles" y convocó a derrotarlos en las urnas durante mitin en la vecina ciudad de El Alto, su mayor bastión.
Normas
El gobierno delegó la decisión a las cortes electorales para que dictaminen sobre la huelga de hambre y emitió un decreto que impone restricciones a los espectáculos públicos y prohibe trasladar ciudadanos y realizar protestas 48 horas antes de la votación.
Morales, su vicepresidente y ocho de los nueve prefectos se someterán al voto mañana dos años y medio después de su elección, para que los electores aprueben o rechacen su continuidad en los cargos.
El presidente del Mercosur, Carlos Álvarez, dijo que la región espera que Bolivia "reconstruya un orden democrático consensuado" para superar su crisis política en el referendo de mañana y llamó a las partes a aceptar los resultados. AP
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