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Escuelas subsisten en medio de la pobreza

<p>Directores claman por ayuda.</p>

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Aún falta mucho para que en San Pedro Sula los niños reciban educación de calidad en sus escuelas. La mala administración de fondos por parte del Gobierno hace pagar a inocentes por pecadores.

En los rincones olvidados de la ciudad existen centros educativos que sobreviven por el apoyo de los padres de familia y algunas organizaciones. Pero también hay otros que permanecen a la intemperie y a falta de compasión de las autoridades educativas se resignan a levantar con las uñas las instalaciones donde reciben el pan del saber los menores.

La 29 de Noviembre

La escuela 29 de Noviembre de la marginada colonia Roberto Suazo Córdoba tiene un mal recuerdo que ha dado lugar a que su matrícula haya bajado. A un accidente ocurrido en sus antiguas instalaciones en 2008, donde murió un menor, se suma la fama de zona delictiva.

Mirna Rivera, directora de esta renovada pero a la vez pobre institución, hace un llamado a los padres de familia y organizaciones para que ayuden a concluir el trabajo que se está haciendo para levantar la escuela fundada en 1984.

“El Fhis nos apoyó al construirnos aulas, pero en esta zona adonde hay tanta afluencia de niños pobres necesitamos concluir lo que tenemos. Hay un edificio sin techo que puede servirnos de mucho en esta zona de la ciudad”.

La Dionisio de Herrera

En peores condiciones se encuentra el Centro de Educación Básica Dionisio de Herrera de Río Blanco.

Los 912 niños de esta institución solo comen dos tiempos de comida a diario. Algunos reciben clases descalzos y sus viviendas están en los bordos. Ninguna autoridad educativa ni municipal se ha interesado por mejorarles la merienda escolar -que ya se les agotó- y las instalaciones se están cayendo de lo obsoletas que se encuentran .

“Estamos preocupados por la condición social de estos niños. Queremos que vengan brigadas a esta zona olvidada de San Pedro Sula”, dijo Rafael Vicente, director del centro.


Aún falta mucho para que en San Pedro Sula los niños reciban educación de calidad en sus escuelas. La mala administración de fondos por parte del Gobierno hace pagar a inocentes por pecadores.

En los rincones olvidados de la ciudad existen centros educativos que sobreviven por el apoyo de los padres de familia y algunas organizaciones. Pero también hay otros que permanecen a la intemperie y a falta de compasión de las autoridades educativas se resignan a levantar con las uñas las instalaciones donde reciben el pan del saber los menores.

La 29 de Noviembre

La escuela 29 de Noviembre de la marginada colonia Roberto Suazo Córdoba tiene un mal recuerdo que ha dado lugar a que su matrícula haya bajado. A un accidente ocurrido en sus antiguas instalaciones en 2008, donde murió un menor, se suma la fama de zona delictiva.

Mirna Rivera, directora de esta renovada pero a la vez pobre institución, hace un llamado a los padres de familia y organizaciones para que ayuden a concluir el trabajo que se está haciendo para levantar la escuela fundada en 1984.

“El Fhis nos apoyó al construirnos aulas, pero en esta zona adonde hay tanta afluencia de niños pobres necesitamos concluir lo que tenemos. Hay un edificio sin techo que puede servirnos de mucho en esta zona de la ciudad”.

La Dionisio de Herrera

En peores condiciones se encuentra el Centro de Educación Básica Dionisio de Herrera de Río Blanco.

Los 912 niños de esta institución solo comen dos tiempos de comida a diario. Algunos reciben clases descalzos y sus viviendas están en los bordos. Ninguna autoridad educativa ni municipal se ha interesado por mejorarles la merienda escolar -que ya se les agotó- y las instalaciones se están cayendo de lo obsoletas que se encuentran .

“Estamos preocupados por la condición social de estos niños. Queremos que vengan brigadas a esta zona olvidada de San Pedro Sula”, dijo Rafael Vicente, director del centro.

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