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Faltan L4 millones para finalizar obras de orfanato

<p>El Hogar Buen Samaritano pretende brindar abrigo a más niños y jóvenes en el nuevo edificio.</p>

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Poco a poco y en silencio desarrollan una obra de amor que se ha quedado ya sin suficiente espacio físico porque cada día son más los necesitados.

El Hogar Buen Samaritano es el refugio de niños huérfanos y con discapacidades especiales que han quedado solos por diversas circunstancias. En ese lugar han encontrado el cariño y guía que necesitan atendidos por las hermanas de la congregación Jesús Buen Samaritano.

En 2008 iniciaron la construcción de dos edificios para poder ampliar la cobertura, pero ante la insuficiencia de recursos económicos a las obras les faltan acabados y el equipamiento.

La madre superiora, Carmen Bueso, dirige el hogar y comparte que aunque no les gusta que su labor salga a la luz pública, no quieren desaprovechar hacer un llamado a la ciudadanía solidaria para que los apoye.

“Aún necesitamos ayuda para terminar el proyecto”, dijo.
Inicialmente estaba valorado en 12 millones de lempiras, pero el costo de los materiales para los acabados se han incrementado y ahora necesitan cuatro millones de lempiras para terminarla.

Necesidades

Al inmueble le faltan puertas y ventanas. Las autoridades municipales ofrecieron contribuir con ello, pero hasta ahora no se han abocado al hogar.

Bueso dijo que la ciudadanía puede colaborar también con lo que requieren para acondicionarlo, se necesita equipar una farmacia, cocinas y los dormitorios.

“Necesitamos camas, cunas especiales como las que hay en el hospital, de metal; refrigeradora, estufas. Las necesidades son muchas, tanto de medicamentos, alimentos, productos para el aseo entre otras”, detalló.

En el Hogar Buen Samaritano son atendidos niños y jóvenes con discapacidades físicas o psíquicas que han sido abandonados por sus padres o han quedado huérfanos.
Actualmente residen en el hogar más de 50 niños y adolescentes. Las religiosas comparten con ellos enseñanzas cristianas, y pese a su condición física los menores se muestran alegres.

En el nuevo edificio la intención es favorecer a más niños y adolescentes; además pretenden dar el abrigo a las ancianas abandonadas, para ello se construye también un asilo con habitaciones individuales.

Además de las hermanas de Jesús Buen Samaritano, contribuyen con el hogar aspirantes, postulantes y novicias. También son apoyados por un grupo de médicos entre ellos sicólogos y sacerdotes. La Municipalidad paga los servicios públicos como luz y agua, pero esas ayudas aún no son suficientes.

El hogar sobrevive por donaciones porque no hay una aportación del Gobierno a través del Instituto Hondureño Nacional de la Familia (Ihnfa).

Anteriormente el hogar, que funciona en San Pedro Sula desde hace más de 20 años, se llamaba “Ciudad Blanca”.

Los sampedranos que les gusta el voluntariado o visitar para compartir con niños y jóvenes como los que habitan en el hogar pueden visitarlo.
Familias llegan de visita para así desarrollar en sus hijos el don de la solidaridad y de agradecimiento a Dios.

Los martes, miércoles viernes y sábado de 9:00 am a 12:00 pm y de 2:00 pm a 5:00 pm se abren las puertas para quienes deseen compartir su tiempo.

Los domingos de 10:00 am a 12:00 pm también se permite el ingreso de visitantes.


Poco a poco y en silencio desarrollan una obra de amor que se ha quedado ya sin suficiente espacio físico porque cada día son más los necesitados.

El Hogar Buen Samaritano es el refugio de niños huérfanos y con discapacidades especiales que han quedado solos por diversas circunstancias. En ese lugar han encontrado el cariño y guía que necesitan atendidos por las hermanas de la congregación Jesús Buen Samaritano.

En 2008 iniciaron la construcción de dos edificios para poder ampliar la cobertura, pero ante la insuficiencia de recursos económicos a las obras les faltan acabados y el equipamiento.

La madre superiora, Carmen Bueso, dirige el hogar y comparte que aunque no les gusta que su labor salga a la luz pública, no quieren desaprovechar hacer un llamado a la ciudadanía solidaria para que los apoye.

“Aún necesitamos ayuda para terminar el proyecto”, dijo.
Inicialmente estaba valorado en 12 millones de lempiras, pero el costo de los materiales para los acabados se han incrementado y ahora necesitan cuatro millones de lempiras para terminarla.

Necesidades

Al inmueble le faltan puertas y ventanas. Las autoridades municipales ofrecieron contribuir con ello, pero hasta ahora no se han abocado al hogar.

Bueso dijo que la ciudadanía puede colaborar también con lo que requieren para acondicionarlo, se necesita equipar una farmacia, cocinas y los dormitorios.

“Necesitamos camas, cunas especiales como las que hay en el hospital, de metal; refrigeradora, estufas. Las necesidades son muchas, tanto de medicamentos, alimentos, productos para el aseo entre otras”, detalló.

En el Hogar Buen Samaritano son atendidos niños y jóvenes con discapacidades físicas o psíquicas que han sido abandonados por sus padres o han quedado huérfanos.
Actualmente residen en el hogar más de 50 niños y adolescentes. Las religiosas comparten con ellos enseñanzas cristianas, y pese a su condición física los menores se muestran alegres.

En el nuevo edificio la intención es favorecer a más niños y adolescentes; además pretenden dar el abrigo a las ancianas abandonadas, para ello se construye también un asilo con habitaciones individuales.

Además de las hermanas de Jesús Buen Samaritano, contribuyen con el hogar aspirantes, postulantes y novicias. También son apoyados por un grupo de médicos entre ellos sicólogos y sacerdotes. La Municipalidad paga los servicios públicos como luz y agua, pero esas ayudas aún no son suficientes.

El hogar sobrevive por donaciones porque no hay una aportación del Gobierno a través del Instituto Hondureño Nacional de la Familia (Ihnfa).

Anteriormente el hogar, que funciona en San Pedro Sula desde hace más de 20 años, se llamaba “Ciudad Blanca”.

Los sampedranos que les gusta el voluntariado o visitar para compartir con niños y jóvenes como los que habitan en el hogar pueden visitarlo.
Familias llegan de visita para así desarrollar en sus hijos el don de la solidaridad y de agradecimiento a Dios.

Los martes, miércoles viernes y sábado de 9:00 am a 12:00 pm y de 2:00 pm a 5:00 pm se abren las puertas para quienes deseen compartir su tiempo.

Los domingos de 10:00 am a 12:00 pm también se permite el ingreso de visitantes.

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