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En Cuyamel ven oportunidad de desarrollo con las ciudades modelo

<p>La mayoría de pobladores desconoce la idea del Gobierno de desarrollar allí una ciudad modelo.</p>

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La elección de Cuyamel como sitio apto para una ciudad modelo ha generado incertidumbre, confusión e incluso esperanza en la zona más productiva del municipio de Omoa.Desde que se mencionó la comunidad como una de las tres zonas para edificar las RED (regiones especiales de desarrollo), entre los habitantes de esta otrora zona bananera, las autoridades municipales e inversionistas del sector también se abrió el debate de lo que podría ocurrir.El valle de Cuyamel cuenta con todos los recursos naturales para albergar una ciudad moderna.Ricardo Alvarado, alcalde de Omoa, manifestó que, aunque no han socializado la intención, le parece una buena idea para desarrollar el municipio.“En mi criterio esto nos cambiaría la vida porque Omoa es uno de los municipios de Honduras donde no hay inversión. Aquí solo tenemos la del gas y como no tenemos industrias, no hay generación de empleo y el único comercio es por el turismo”, comentó.Para el líder municipal, con la ciudad modelo cambiaría el destino de los omoenses, “siempre que esté enmarcado en la ley”.El valle de Cuyamel es la zona más grande y productiva de Omoa, donde la actividad que mejor manejan sus habitantes es el cultivo de algunos granos básicos, como arroz y maíz, pero, en la parte baja, las hectáreas tienen pasto exclusivo para la ganadería. En Omoa hay 60% de desempleo, según las estadísticas municipales, por lo que muchos jóvenes emigran en busca del sueño americano. Las inversiones se alejaron poco a poco de Omoa. Las transnacionales abandonaron la zona y eso dañó a la economía.“Lo que todavía tenemos es la palma y eso nos ha mantenido porque de lo contrario estaríamos en otra situación. Por eso vemos que la ciudad modelo es una buena oportunidad”, dijo el alcalde.Visto buenoSalomón López, inversionista del valle de Cuyamel, tiene la misma idea del alcalde. Aseguró que el proyecto sería el despegue del desarrollo no solo de la zona, sino del país.“Omoa tiene 65 kilómetros de costas, con ríos que no son riesgosos y en los que se pueden generar unos 45 megas de energía eléctrica, por eso estoy de acuerdo con el proyecto y los que no estén a favor es porque tienen intereses viciosos y quieren que siempre seamos pobres”, afirmó.El propietario del parque ecoturístico San Ignacio mencionó que hay muchos ejemplos en el mundo de ciudades modelos. Para López, la inversión es una oportunidad de desarrollo, pese a que algunas personas piensan lo contrario.“Vivimos en un país rico, pero con gente de mentalidad pobre; por eso estamos como estamos porque los que siempre se oponen a la inversión extranjera son los de la izquierda”, lamentó López.ConfundidosGustavo Cabrera, biólogo omoense, quien hace unos años elaboró un estudio completo del municipio, dijo que el principal problema derivado de la idea es que los habitantes no conocen el proyecto.“Solo en la barra de Cuyamel hay 84 familias y ninguno de los habitantes sabe qué pasará con ellos si aprueban el proyecto. Constantemente preguntan si les van a quitar las tierras o se las van a comprar”, aseveró. La confusión en los residentes del valle de Cuyamel es evidente. Basta con preguntarles a los oriundos del lugar por la ciudad modelo y no entienden de qué se trata el proyecto por la falta de socialización de la propuesta que el Gobierno debe presentarles a los sectores identificados como posibles sitios de inversión.

La elección de Cuyamel como sitio apto para una ciudad modelo ha generado incertidumbre, confusión e incluso esperanza en la zona más productiva del municipio de Omoa.

Desde que se mencionó la comunidad como una de las tres zonas para edificar las RED (regiones especiales de desarrollo), entre los habitantes de esta otrora zona bananera, las autoridades municipales e inversionistas del sector también se abrió el debate de lo que podría ocurrir.

El valle de Cuyamel cuenta con todos los recursos naturales para albergar una ciudad moderna.

Ricardo Alvarado, alcalde de Omoa, manifestó que, aunque no han socializado la intención, le parece una buena idea para desarrollar el municipio.

“En mi criterio esto nos cambiaría la vida porque Omoa es uno de los municipios de Honduras donde no hay inversión. Aquí solo tenemos la del gas y como no tenemos industrias, no hay generación de empleo y el único comercio es por el turismo”, comentó.

Para el líder municipal, con la ciudad modelo cambiaría el destino de los omoenses, “siempre que esté enmarcado en la ley”.

El valle de Cuyamel es la zona más grande y productiva de Omoa, donde la actividad que mejor manejan sus habitantes es el cultivo de algunos granos básicos, como arroz y maíz, pero, en la parte baja, las hectáreas tienen pasto exclusivo para la ganadería. En Omoa hay 60% de desempleo, según las estadísticas municipales, por lo que muchos jóvenes emigran en busca del sueño americano. Las inversiones se alejaron poco a poco de Omoa. Las transnacionales abandonaron la zona y eso dañó a la economía.

“Lo que todavía tenemos es la palma y eso nos ha mantenido porque de lo contrario estaríamos en otra situación. Por eso vemos que la ciudad modelo es una buena oportunidad”, dijo el alcalde.

Visto bueno

Salomón López, inversionista del valle de Cuyamel, tiene la misma idea del alcalde. Aseguró que el proyecto sería el despegue del desarrollo no solo de la zona, sino del país.

“Omoa tiene 65 kilómetros de costas, con ríos que no son riesgosos y en los que se pueden generar unos 45 megas de energía eléctrica, por eso estoy de acuerdo con el proyecto y los que no estén a favor es porque tienen intereses viciosos y quieren que siempre seamos pobres”, afirmó.

El propietario del parque ecoturístico San Ignacio mencionó que hay muchos ejemplos en el mundo de ciudades modelos. Para López, la inversión es una oportunidad de desarrollo, pese a que algunas personas piensan lo contrario.

“Vivimos en un país rico, pero con gente de mentalidad pobre; por eso estamos como estamos porque los que siempre se oponen a la inversión extranjera son los de la izquierda”, lamentó López.

Confundidos

Gustavo Cabrera, biólogo omoense, quien hace unos años elaboró un estudio completo del municipio, dijo que el principal problema derivado de la idea es que los habitantes no conocen el proyecto.

“Solo en la barra de Cuyamel hay 84 familias y ninguno de los habitantes sabe qué pasará con ellos si aprueban el proyecto. Constantemente preguntan si les van a quitar las tierras o se las van a comprar”, aseveró. La confusión en los residentes del valle de Cuyamel es evidente. Basta con preguntarles a los oriundos del lugar por la ciudad modelo y no entienden de qué se trata el proyecto por la falta de socialización de la propuesta que el Gobierno debe presentarles a los sectores identificados como posibles sitios de inversión.

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