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Citröen C4 Cactus se renueva

El nuevo modelo tiene un estilo más aventurero

La sonoridad exterior del Citröen C4 Cactus es muy similar a la de un propulsor diésel y además no transmite vibraciones a la palanca de cambios o a los pedales.
La sonoridad exterior del Citröen C4 Cactus es muy similar a la de un propulsor diésel y además no transmite vibraciones a la palanca de cambios o a los pedales.

El Citröen C4 Cactus, un compacto que se fabrica desde España para todo el mundo, se ha pasado todavía más a la moda SUV y ha incorporado un nuevo acabado con un toque más campero y aventurero: el Rip Curl.

La principal novedad, y que más apreciarán sus potenciales dueños, es que incorpora de serie el sistema de control de tracción Grip Control del grupo PSA (Peugeot, Citröen y DS).

Lo que hace dicho sistema, ligado a unos neumáticos M+S para nieve y barro, es mejorar la tracción del coche en todo tipo de superficies.

Esto es posible por los cinco modos de funcionamiento que incorpora: Standard, Sand (tierra), Off-Road, Snow (nieve) y ESP Off (sin control de estabilidad).

Los protectores de los bajos delanteros y traseros (como en un todoterreno) también son exclusivos de este acabado, que le hace parecer al vehículo más juvenil y desenfadado todavía.

Lo que no cambian son los airbumps, las protecciones de plástico de las puertas y los paragolpes en forma de burbujas que caracterizan a los C4 Cactus y que les protegen de rozaduras y pequeños golpes.

Al contrario que otros tres cilindros no es un motor muy ruidoso. La sonoridad exterior es muy similar a la de un propulsor diésel y además no transmite vibraciones a la palanca de cambios o a los pedales.

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Tampoco se hace notar en el interior del habitáculo, donde es más perceptible la rumorosidad de la rodadura o de la aerodinámica de este compacto.

El consumo mixto que se ha obtenido en la prueba ha sido de 5,9 l/100 km y el que le ha homologado la marca es de 4,7 l/100 km.

Es un coche -croosover le denomina Citröen- que va bien ciudad y que permite alegrías en carretera, a pesar de que vaya cargado de pasajeros y maletas.

Es un coche cómodo para viajar, con una postura de conducción ergonómica y un volante multifunción, que, por cierto, solo se regula en altura y no en profundidad, como en otros modelos de la competencia.

Los asientos delanteros son cómodos, pero pecan de falta de sujeción en curva por su diseño en forma de butaca. Es de agradecer que la zona de apoyo de las piernas sea más larga que en otros vehículos

También el Citröen Connect Box -situado en el plafón de las luces que hay encima del retrovisor interior- con llamada de urgencia y de asistencia localizada. Ambos servicios son gratuitos y, gracias a una tarjeta SIM integrada, están activos las 24 horas y los siete días de la semana.

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Es de destacar que el techo panorámico, que resta algo de altura, proporciona una gran amplitud interior y ayuda a que los viajes atrás para personas de más de 1,80 metros sean más cómodos.

Éstos solo podrán abrir las ventanas en compás y viajarán más amplios dos que tres, a pesar de que la plaza central carece de reposabrazos, con lo que el mullido es igual al de las otras dos plazas.

Para dejar sus bultos en el maletero disponen de 185 litros, en los que hay sitio para la rueda de repuesto, luz en el lado izquierdo y argollas para sujetar el equipaje.

En definitiva, el Citröen C4 sigue siendo un coche diferente, al que ahora se le ha dotado de una versión más campera para no perder clientes ante la ofensiva SUV en la que se han embarcado la gran mayoría de las marcas.

Frente a sus competidores pone a la venta un acabado que incluye un sistema de mejora de la tracción y unos neumáticos más específicos para la "aventura" del fin de semana y de las vacaciones, lo que le acerca más si cabe a un SUV.