Cuida tus senos durante la lactancia

Es importante tratar a tiempo las infecciones y el manejo del dolor para evitar traumas

La lactancia es vital para el sano crecimiento y desarrollo del recién nacido. También es un proceso de comunicación afectiva, en el que la mamá y el bebé fortalecen su unión.

Pero, ¿qué pasa cuando ya no quieres amamantar por el dolor intenso que te provocan las grietas en los pezones o por alguna infección o hinchazón?

El cuidado de los senos durante la lactancia es muy importante porque existen factores que pueden derivar en dolor, agrietamiento de la piel del pezón, infecciones o bloqueos de los conductos galactóforos -los que transportan la leche desde los lóbulos mamarios al pezón-.

"Una queja muy frecuente es el dolor al amamantar. De hecho, hay pacientes que dicen que lo más doloroso de todo el proceso, independientemente de si el parto fue natural o cesárea, es la lactancia", señala Fernando Ayala Aguilera, ginecólogo obstetra.

"Casi el 20 por ciento de las mujeres que lactan pueden tener algún tipo de infección en el pecho o mastitis", agrega.

El también biólogo de la reproducción comparte algunos de los motivos de consulta más frecuentes durante la lactancia y cómo cuidar de los senos para evitarlos.

DOLOR
Una de las causas más comunes por las que hay dolor al lactar, es que la orientación de la boca del bebé no es la adecuada.

Se necesita consejería y educación para colocarla de forma correcta, por eso existen asesoras de lactancia que ayudan a las pacientes inmediatamente después del parto y los días que permanecen en el hospital.

Es importante que la paciente tenga estimulación frecuente, que se "prenda" al bebé cada vez que despierta, que puede ser de 8 a 10 veces al día.

Aunque no es necesario que el periodo sea largo, porque los primeros días se produce el calostro y se expulsa en cuanto el bebé comienza a succionar.
Generalmente, eso es suficiente para él.

En muchas ocasiones, las madres primerizas no están acostumbradas a la sensación mecánica de la succión, pero es recomendable que, a veces, se deje al bebé succionando por reflejo, para la estimulación.

Sin embargo, esto puede llegar a irritar de tal manera el pezón que puede agrietarse y hasta sangrar. En ese caso se recomienda suspender la lactancia para dejar que cicatrice.

Para la irritación y el dolor del pezón existen pomadas y aceites de diversas marcas y precios. Algunas son a base de aceite de almendras o de manzanilla.

INFECCIÓN
Las infecciones en las mamas se deben a que la leche se produce, se acumula y se queda estancada en los conductos galactóforos, y a que entran bacterias a través del pezón e infectan la leche.

Si hay síntomas de mastitis -pechos muy duros, congestionados, enrojecidos y con dolor- es necesario que la leche fluya; que salga así como se está produciendo.

Es común que cuando la paciente sospecha de una infección piense que debe tirar la leche y, no, debe dársela al bebé, porque, generalmente, las bacterias que colonizan el líquido son parte de la flora de la boca del recién nacido, de ahí salieron.

Y si no, salieron de la piel del pezón, que también está en contacto permanente con el pequeño, al amamantarlo.

La recomendación es "prenderse" al bebé. Si el pecho está endurecido o congestionado, hacerlo será doloroso, pero no hacerlo será aún más, y el problema empeorará.

Una buena opción es masajear la zona con compresas calientes o usar un tira leche.De cualquier forma hay que estar en contacto con el ginecólogo, quien indicará el tratamiento a seguir si hay infección. También es importante informarle al pediatra.