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Los diseños florales de ‘Lovely Roses’ han decorado importantes eventos como Premios Lo Nuestro de Univisión 2018.
Los diseños florales de ‘Lovely Roses’ han decorado importantes eventos como Premios Lo Nuestro de Univisión 2018.

Ericka, la madre hondureña que conquistó Miami con su talento

Llegó a Miami con 19 años y solo 200 dólares en el bolsillo; hoy, a sus 31 años, lidera dos exitosos negocios.

San Pedro Sula, Honduras.

Escogimos como marco el Día de la Madre para compartir la historia de emprendimiento de la sampedrana Ericka Mejía, para que inspire a nuestras lectoras a perseguir sus sueños y no dejarse quebrantar por las adversidades.

Ericka se ha dado a conocer por su exitoso negocio de flores preservadas en Miami, Florida, llamado ‘Lovely Roses’. Celebridades del mundo del espectáculo, por medio de sus redes sociales y reconocidos programas de televisión como “Al Rojo Vivo”, han destacado sus originales creaciones. Tanto ha sido la demanda que acaba de abrir su segunda sucursal en Coral Gables, Florida.

¿Cómo logró el ansiado sueño americano?, le preguntamos, su respuesta fue contundente: “el sueño americano no existe. Hay personas que creen que el sueño americano es tener los papeles o tener una casa aquí y no, no es cierto. Lo primordial para mí es el hogar, cuando tu te ves estable con un hogar, con hijos, tu tienes que luchar por esa familia, por mantener ese hogar”.

Ericka creció bajo la orientación de mujeres empoderadas que la guiaron desde pequeña a valerse por sí misma. Por ejemplo, “a los seis años mi abuelita me enseñó a cocer en una máquina de rueda, yo hacía mis propios vestidos de muñecas”, recuerda. Y siguiendo el ejemplo de emprendimiento de su madre, Ericka a los 14 años inicia en el negocio de su padrastro, en aquel entonces Cable Visa.

El divorcio de su madre fue la causa. “Mi padrastro y mi mamá crearon la empresa Cable Visa. Entonces mi padrastro se separa de mi mamá, allí nos fue muy mal, quedamos muy mal económicamente, fue por eso que mi mamá toma la decisión de emigrar”.


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Ericka está felizmente casada con Fernando Rincón, de origen venezolano y son padres de Fernando Saúl, de dos años.


Comienza de cero

Ericka fue la primera en viajar, partió a los 19 años. “Llegué a Miami un 15 de septiembre, el mero día de la independencia de Honduras, recuerdo que llegué con 200 dólares en el bolsillo. Para vivir acá en Estados Unidos eso no es nada y, bueno, a lanzarme a trabajar en lo que salga, me dije. Su experiencia como secretaria le hizo conseguir su primer empleo en la misma agencia de colocación donde fue a solicitar trabajo. Con su llegada, la dueña pasó de hacer todo manual a usar programas de computadora. Allí Ericka estuvo tres años y aprendió todo sobre el negocio.

Luego de romper con su pareja, un hombre muy celoso y posesivo, Ericka pierde simultáneamente su trabajo, y comienza como mesera en un restaurante.

“Se le vienen a uno las siete plagas. Empecé en un restaurante porque fue lo más inmediato, a los meses conocí a mi esposo actual, de eso hace ya 9 años”. Actualmente, está felizmente casada con Fernando Rincón, de origen venezolano y son padres de Fernando Saúl, de dos años.

Sus retos como inmigrante

“Antes de conocerlo tuve experiencias de típico inmigrante, que se aprovechan de uno. Tuve un empleador que me decía ‘tú como ya sabes hacer esto y aquello, pon un negocio conmigo’. Ilusionada a los 22 años con tener mi propio negocio dije que sí, pero ese señor se aprovechó de mí”.

“Trabajé 3 meses sin ningún pago, cuando le preguntaba por las entradas me decía que no podía pagarme porque había que cubrir gastos”.

Ericka renuncia e intenta poner u propia agencia con su esposo, pero no tuvo éxito. “Estuvimos tratando de levantar ese negocio y no funcionó. Me fui a trabajar a otra agencia que trabaja diferente, en este caso es la compañía la que paga por el servicio, no el empleado”.

“Con esta yo hacía siete papeles de trabajo; de administradora, recepconista, reclutadora, vendedora buscando cuentas, de contabilidad; de cobradora y asistente personal. Estuve tres meses, hasta que dije no más y renuncié”.

Esta situación la motiva a abrir de nuevo su propio negocio. Esta vez no se equivocó y su persistencia dio frutos.

Nace ‘Lovely Roses’

“Así fue cuando empezamos a montar la agencia, donde le hacía de todo, empecé a tocar de puerta en puerta, me fui a las empresas a presentar mi propuesta y gracias a Dios, Worldstaff USA, empezó a tener un buen nombre”.

Cuenta que fue un cliente el que le obsequió una caja de rosas preservadas. Asegurándole que eso era lo nuevo en flores.

Empieza a explorar el mercado e inicia con buen suceso su floristería a fines del año pasado. Hoy cuenta ya con dos tiendas “Lovely Roses”, preparándose para empezar a distribuir sus flores preservadas y abrir nuevas sucursales en otras ciudades de Estados Unidos.

Cuando le piden consejos para emprender le gusta repetir esta frase:

“Lánzate y aprende a volar. Pero tiene que ser algo que tú realmente conozcas y que tengas experiencia en eso. Busca un negocio que sea de servicio, ofrece uno que requiera poca inversión y que sea más la ganancia; Y al final, la que maneje el negocio seas tú”.