Honduras
No son aeronaves de guerra ni comerciales las que mantienen atiborrada a la Fuerza Aérea Hondureña, sino las incautadas al narcotráfico internacional.
Al menos seis avionetas y un avión carguero que llegaron cargados de droga al país, en su mayoría procedentes de las tierras del ex militar golpista Hugo Chávez, se encuentran bajo resguardo de la institución castrense.
En lo que va del año, al país han llegado al menos 49 narcoavionetas; sin embargo, la mayoría de ellas fueron incineradas o destruidas durante el aterrizaje en narcopistas clandestinas diseminadas en el territorio nacional.
El negocio del narcotráfico es tan rentable que los jefes de las operaciones optan por incinerar las aeronaves para borrar evidencias.
Recientemente se descubrió que en Olancho los narcos hasta se tomaron el tiempo de enterrar uno de estos aparatos.
En zonas pantanosas de Gracias a Dios, las autoridades policiales recién descubrieron un “cementerio” de avionetas.
Las naves que han sufrido daños leves son trasladadas a los predios de la Fuerza Aérea para que personal especializado las repare.
Las narcoavionetas son incautadas por la Fiscalía contra el Crimen Organizado y la Dirección de Lucha contra el Narcotráfico, Dlcn, y puestas a la orden de la Oficina Administradora de Bienes Incautados, Oabi, del Ministerio Público.
Esta institución las pone bajo custodia de la Fuerza Aérea; luego de repararlas las entrega para uso oficial de las instituciones que participaron en su decomiso.
Algunas de estas avionetas pueden estar valoradas hasta en cuatro millones de dólares (unos 76 millones de lempiras).
Según Omar Zúniga, director y gerente de Oabi, “el problema es cuando las avionetas no están en buen estado”.
Afirmó que el personal de la Fuerza Aérea colabora con el traslado y la reparación.
En algunos casos los aparatos están dañados y deben ser desarmados y llevados en camiones a las bases aéreas.
Este procedimiento se hizo con el avión carguero Antonov 28 incautado en la comunidad de Las Minas, Pisijire, Olancho, que tiene capacidad para transportar de tres a cuatro mil libras, según técnicos de la FAH.
Algunas de estas avionetas han sufrido alteraciones de matrícula, por lo que su legalización representa un desafío.
Los narcotraficantes colocan cintas adhesivas en las matrículas originales y las cubren de pintura blanca para luego pintar la matrícula falsa.
Otro método es pintar del mismo color de la nave el recuadro donde va la matrícula y sobre ésta pintan otra.
