Los padres son los últimos en enterarse de que sus hijos son adictos a las drogas.
Para que abra bien los ojos y aprenda a identificar los cambios físicos y de conducta en sus vástagos, el siquiatra Bismark Espinoza detalló el perfil de un joven que comienza a meterse en el mundo de los estupefacientes.
El uso de alcaloides, como la cocaína, produce euforia, sensación de poder, seguridad y omnipotencia.
"El joven se siente capaz de todo. Pierde el miedo, tiene más capacidad de respuesta, se siente más productivo y se cree el dueño del mundo", aseguró.
El primer órgano en sufrir las consecuencias es el cerebro. Se afecta una zona llamada sistema de recompensa, el cual secreta sustancias relacionadas con el placer a la comida y el sexo. Además provoca muerte neuronal.
"Por eso es muy atrayente. Da sensación de seguridad, quita el hambre. La persona se cree capaz de hacer cualquier hazaña. Si una persona está en drogas hay que ver su entorno familiar. Si es un adolescente, las drogas son el escape artificial de los problemas.
Otro signo a observar es que el joven puede estar irritable, aislado, con cambios en el ánimo, no come, duerme bastante, se pierde de la casa y tiene bajo rendimiento en el colegio. Todos esos signos deben generar alarma en los padres de familia, asegura el médico.
Arma de doble filo
La cocaína provoca tranquilidad y placer. Después cuando sus efectos pasan, el adicto sufre un cuadro depresivo. La emoción en promedio dura cuatro horas, pero toda dependerá de la cantidad que se consuma.
Los jóvenes están utilizando las drogas por moda y por cultura a fin de pertenecer a un grupo; pero no todo el que principia lo hace con cocaína, dice el doctor.
"La mayoría comienza con drogas legales como el alcohol y el cigarrillo. Luego se estrenan con marihuana o éxtasis. Al cabo de tres meses se están convirtiendo en adictos y usan drogas más populares como la cocaína.
El nivel adictivo dependerá de la cantidad de droga que consuman y de la periodicidad con que lo hagan, porque algunos sólo la usan cuando van a fiestas".
El situación se agrava cuando hay desórdenes siquiátricos como la bipolaridad, esquizofrenia, problemas de personalidad y de conductas sociales. Eso complica el tratamiento.
Los costos de la adicción
Para recuperar a un joven de las drogas "hay que gastar plata" considerando que se requiere la atención de un siquiatra, un sicólogo, terapia ocupacional, Narcóticos Anónimos y terapias de grupo y de familia.
"El Estado puede apoyar, pero tiene un límite. Si el joven está enfermo, la familia está enferma porque sufre las consecuencias. El tratamiento mínimo debe durar un año y requiere hospitalización y aislamiento.
Se utilizan medicamentos que crean una adicción química positiva contra la adicción perjudicial de las drogas".
Bismark Espinoza, siquiatra forense
El doctor Bismark Espinoza es siquiatra en el hospital Mario Catarino Rivas; además es perito oficial y se desempeña en la sección de evaluación mental de Medicina Forense del Ministerio Público. En su labor en el hospital Mario Rivas tiene a su cargo la atención de más de 700 pacientes internos en las diferentes salas.
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