OPINIÓN Editoriales
Domingo 12 de febrero de 2012

Vacío los bolsillos

07:21 pm  - : 

“Ya se agotaron las posibilidades por la vía de los impuestos”, expresa la economista y consultora Ana Cristina Mejía al comentar los resultados dados a conocer por un equipo técnico del Fondo Monetario Internacional, FMI, que adelantado ha analizado “la evolución reciente de la economía hondureña, el desempeño de las políticas monetarias y fiscal, y el avance de las reformas estructurales”.

Las explicaciones y justificaciones de la situación en la esfera oficial no se hacen esperar y aunque parezca inocentón y anticuada la metáfora, lo que no podrá disimular es el tirón de orejas por el déficit, por el exceso en el gasto corriente y por la deficiente gestión y ejecución presupuestaria. Paréntesis aparte para las reservas en el Banco Central, cuyo descenso es calificado de pasajero, pero mucho nos tememos que con la crisis económica en países ricos y el aumento en el precio del petróleo e incremento en su importación, la debilidad contagiará nuestra moneda o, lo que es lo mismo, irá para arriba el costo de la vida.

Tras reconocer los avances en el cumplimiento de metas, llega la segunda parte del informe con el eufemismo “recomendaciones” para anotar aquellas tareas que faltan por hacer para presentarlas y poder firmar el próximo programa como desea el gobierno. Tanto en el Banco Central como en la Secretaría de Finanzas se mantiene un optimismo prudente, aunque reconocen que la disciplina fiscal ha sido el talón de Aquiles.

“Estamos preparados para enfrentar la presión social; sabemos que será más este año, pero estaremos firmes para no romper la disciplina fiscal”, más que una disposición personal de honestidad con la que actúa el titular de Finanzas, es un aviso ante los movimientos, en el ambiente político, para que el arca no tenga tan celoso y vigilante cuidador.

El señalamiento concreto de que el gasto del gobierno “fue mayor al esperado”, debiera hacer saltar las alarmas y adoptar los correctivos en la línea de los recortes y la austeridad no de impuestos más o menos disimulados ni a través de incremento en las deudas internas y externas, con las cuales tenemos hipotecados el bienestar de varias generaciones de hondureños.

El presidente de la República habla de correcciones, pero que ojalá, tal como se presentan en el plan anticrisis suscrito recientemente, las acciones comiencen adentro, en el gobierno, en la administración pública, cuyo volumen no guarda proporción con los recursos percibidos por el Estado y su volumen (burocracia) en perjudicial para una labor oportuna, eficaz y competitiva.

Tocar el tema de la reducción de planilla y racionalización del gasto en tiempos electorales es casi dar a conocer una especie de momento de demencia, puesto que los políticos no están al servicio del Estado, sino éste en beneficio de aquellos, por eso estamos como estamos y seguiremos estándolos pese al prometido cambio ya.

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