OPINIÓN Editoriales
Lunes 06 de febrero de 2012

Más de doscientos días

06:31 pm  - : 

Se inició el año escolar con la esperanza que es lo último que se pierde, de que el ciclo anual sea más provechoso para los alumnos que el de los últimos años como indicativo de un cambio real, no sólo de estadísticas finales, portadoras teóricas de éxito por la promoción a grados superiores.

Doscientos días de clase es la mínima aspiración a la que han ido acostumbrando a maestros, escolares y padres de familia y así ayer, en la inauguración de las clases, se apuntaba como gran éxito esperado este número de jornadas en las aulas. Quien a poco aspira, en menos se queda, como ocurre en la educación pública como queda evidenciado en las pruebas para ingresar a la universidad.

Dos colosales desafíos inmediatos y otros tradicionales  aparecen desde el primer día a los que será necesario dar respuestas colectivas y no permitir, como ha sucedido hasta ahora, que grupos pequeños, no siempre representativos, marquen la dirección y el paso.

La proclamación del alerta por la Ley del Inprema y la Ley Fundamental de la Educación ya es para preocupar, pues, habitualmente, los reclamos van a las calles con lesiones en el derecho de las personas al desplazamiento y, sobre todo, en el derecho a la educación de los niños y jóvenes.

Hay otros elementos que atentan contra la educación, pero que al no estar en la vitrina pública como los mentores pasan desapercibidos. Una de las más importantes fuentes de confrontación es el desorden administrativo en la Secretaría de Educación que es utilizada como oficina de empleo a las órdenes de dirigentes magisteriales, políticos y funcionarios.Total que nadie sabe cuántos empleados hay en el ministerio y cada vez que tratan de echar cuenta para poner orden salen listas de docentes a los que no se les ha pagado.

En las oficinas, en el ambiente burocrático se inicia el mal de la educación pública rematado por la dirigencia  magisterial que en lugar de presentar soluciones para hacer posible las rectificaciones se apunta a las aguas revueltas con las ganancias para pescadores.

El aumento de la matrícula con cerca de 110 mil nuevos alumnos exige, a primera vista, contratación de personal, sin embargo, una distribución racional y justa del trabajo en las escuelas absorbería la mayoría de esta nueva población escolar a la que se dedicarían también las vacantes por jubilación.

En la burocracia está también la clave para el éxito del año escolar y hacia este sector deben dirigirse las miradas cuando se exijan responsabilidades por la violación del derecho de los niños y jóvenes a la educación.

Si al deseado cambio radical en los maestros y personal de oficina se suman cada vez más padres de familia para defender a sus hijos y acompañarlos en las tareas diarias, Honduras habrá dado, por primera vez, un paso en firme para salir de la pobreza e iniciar la larga ruta del desarrollo y el progreso.

Columnas más recientes
Luis Carvajal Basto El efecto Hollande

Las primeras reacciones que se encontró el nuevo presidente de Francia fueron miel y...

Andrés Oppenheimer Andrés Oppenheimer Mejores cerebros latinoamericanos

La designación del venezolano Rafael Reif como presidente del MIT (Massachusetts Ins...

Ricardo Trotti Ricardo Trotti Los medios ante la violencia

La cobertura de la violencia no es nada fácil para los medios de comunicación, no so...

Columnas más leídas
Andrés Oppenheimer Andrés Oppenheimer Mejores cerebros latinoamericanos

La designación del venezolano Rafael Reif como presidente del MIT (Massachusetts Ins...

Arlene B. Tickner  Arlene B. Tickner El euro al banquillo

A última hora el gobierno de Barack Obama decidió trasladar la reunión del G8, los p...

Honduras, opinion en honduras, diario la prensa, ortografia en honduras Cándido Alvarado Carecer y adolecer

Por lo general estamos empleando indistintamente los sintagmas “por medio de” y “a t...