Difícil parto
05:56 pm - :El optimismo por la fiesta electoral protagonizada por los votantes se va diluyendo a medida que pasan las horas y el ambiente se llena de expresiones propias de la cultura de la sospecha a la que tanto contribuyen, en cada campaña, dirigentes y activistas con proclamaciones extemporáneas y precipitadas que cierran todo camino para una honrosa rectificación.
Es momento, lo han manifestado los observadores internacionales, de impulsar la calma, apostar por la tranquilidad y dejar que el TSE (Tribunal Supremo Electoral) haga su trabajo sin presiones veladas o evidentes que, con toda seguridad, están destinadas de cara a opinión pública y no a los escrutadores que van abriendo las urnas llegadas a la capital.
“La democracia hondureña demanda certidumbre sobre los resultados electorales”, responsabilidad directa del tribunal electoral, pero también deber de los candidatos que proclaman someterse a la voluntad popular, aunque con resultados adversos la voz soberana entre en la galaxia de las discusiones, de las proclamas y de los argumentos bizantinos, reveladores a distancia de la reticencia para aceptar los resultados.
Honduras necesita instituciones políticas fuertes ideológicamente para que la ambición de unos pocos no las erosionen y graníticas con el respaldo masivo que controle las intenciones y tentaciones de desvío del objetivo superior, bien común de los ciudadanos, en favor de la acción sectaria.
El tribunal tiene un descomunal desafío, pues las deficiencias, los contratiempos o las irregularidades y fallos han de servir para mejorar el sistema y lograr que las elecciones generales sean el resultado de una votación masiva, un escrutinio limpio y una declaración que apuntale aún más la institucionalidad, fortalezca el sistema de libertades y aleje, definitivamente, los cantos de sirena de quienes en el reciente pasado condujeron el país al precipicio.
Por ello, más allá del conflicto entre corrientes y muchos más allá de los días que necesite el tribunal electoral para contar los votos y proporcionar los resultados oficiales, en las elecciones primarias, como dentro de un año en las generales, hay en juego mucho más que entrar en el círculo de poder, que integrar la planilla, con beneficios adicionales, del Poder Legislativo, aunque sea como suplentes, o alardear en el municipio.
La convivencia, la paz, la libertad, el trabajo, la educación y la salud. El abanico de exigencias en el nivel de subsistencia no de calidad de vida, está marcado por necesidades fundamentales, agravadas por décadas, para la mayoría de la población.
La mirada de los hondureños está dirigida hacia el tribunal electoral para que la gestación y el parto sean una respetuosa y genuina expresión de la voluntad popular.
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