OPINIÓN Columnas
Jueves 31 de enero de 2013

Una pausa para conversar

05:28 pm
Por: César Coronel

Me permito hacer una pausa a la coyuntura electoral, a la política y esos temas que tanto nos apasionan a los adultos. En esta ocasión les quito unos minutos para refrescar este espacio y conversar con ustedes, compartiendo algunas reflexiones sobre varios temas de la cotidianidad: la alegría, la actitud, la vida, las decisiones, las mujeres, los machistas, la muerte y el tiempo... La alegría para mí es fundamental: no solo debemos recordarla, vivirla o buscarla, debemos defenderla -como diría Benedetti- defender la alegría como una trinchera, como un principio, como una bandera, como un destino, como una certeza, como un derecho. Alegría para decidir, para emprender y para caminar por la vida.

La actitud es lo que determina nuestro carácter, nuestra forma de ver la vida y vivirla, e incluso, nuestro pasaporte al fracaso o al éxito. Una actitud positiva es indispensable para lograr nuestros objetivos, la buena actitud nos ayuda a superar obstáculos y complicarnos menos. Si me preguntan qué es para mí la vida, yo la defino en una sola palabra: decisiones. La vida es más simple de lo que parece; es un conjunto no ordenado de decisiones que vamos tomando. Es que nosotros somos los únicos que podemos decidir y resolver sobre cómo vivir, cómo sentirnos y cómo enfrentar el día a día. Nosotros decidimos estar alegres o tristes, odiar o amar, levantarnos o dejarnos vencer, estar deprimidos o -como diría Cabral- simplemente distraídos; gritar o callar, aprender de las caídas o solo pasar por la vida, creer que el camino ya existe o -como diría Machado- hacer camino al andar.

Las mujeres son difíciles de definir en una palabra, ni los poetas ni enciclopedistas lo han logrado, ni mil idiomas o diccionarios serían suficientes. La mujer y su dignidad son inmunes a nuestro análisis o juicios de valor. La dignidad de una mujer no se puede medir en razón del largo de su falda o las  huellas de su cama. La igualdad entre mujeres y hombres debe ser una lucha real y no solo un discurso. Ni la religión, ni la moral pueden determinar si una mujer es más o menos dama. La muerte es el destino al que en esta vida nadie puede escapar. Saber que todos vamos a morir nos motiva a vivir con más intensidad, a despertar cada día con propósitos renovados y buscar disfrutar cada jornada sin reparos porque podría ser la última. “Pa descansar, la tumba”. Así mismo, sin caer en contradicciones, debemos tomarnos menos en serio esta vida si al final se va a acabar. La única y principal obligación que tenemos en esta vida es vivir. El tiempo es algo imposible de recuperar. Cualquier cosa que perdamos es posible lograr tenerla de vuelta, pero los minutos perdidos y el tiempo desperdiciado no se puede tener otra vez. Por eso, aprovechar cada instante es fundamental y reconocer que nada es eterno. Aferrarse a las cosas de este mundo es inútil, caminar sin pausas y -al mismo tiempo- sin prisa es una constante que debemos considerar en cada segundo. Si me preguntan, estoy seguro que hoy va a ser un gran día, pero depende siempre de nosotros. Si quieren que les resuma en una frase lo que significa compartir estas conversaciones con ustedes, les diré que estoy siendo impunemente feliz. ¡Salud!  (HOY)

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