HONDURAS Apertura
Sábado 11 de agosto de 2012

Rubén Pinto ya no “rompe el cuero”, solo canta alabanzas

09:31 pm  - Renán Martínez: 

Rubén Pinto hizo con su canto que una chica se quitara la ropa en un concierto en Miami.

San Pedro Sula,

Honduras

El anfiteatro del parque Bayfront de Miami estaba de bote en bote. Los Silver Star y su vocalista estrella Rubén Pinto se movían frenéticamente al son de sus rítmicas melodías para hacer vibrar a miles de personas allí congregadas.

En su afán de ponerle más calor al espectáculo alentado por aquella muchedumbre, Pinto hizo subir al escenario a una jovencita del público, mientras le cantaba: “Quítate la falda que te la quiero ver, qué bonita cinturita vuélvetela a poner”.

Lo que no esperaban los músicos ni el público es que aquella chica comenzaría a desvertirse obedeciendo lo que la melodía decía, hasta quedar en bragas y brassiere.

Entonces saltó otra idea loca en la mente del cantante: seguir enumerando en su canto las dos prendas que quedaban puestas para que la muchacha emocionada dejara al descubierto toda su desnudez. Pero entonces el artista escuchó una voz en su interior que le ordenaba que no lo hiciera. “Imagínate que esa es tu hija”,  resonaba la misteriosa voz.

De repente, Pinto sintió que su cuerpo se transportaba al público desde donde veía a su hija bailando con un degenerado. En la realidad era la misma muchacha que en ese momento se disponía a quitarse el sostén.

“¡No lo hagas!”, reaccionó el cantante como volviendo de otra dimensión, lo que molestó a sus compañeros y desalentó al público porque le habían aguado la fiesta.

Ese fue el último concierto público de Pinto, quien considera que aquello fue un llamado de Dios  para que no siguiera utilizando su talento en satisfacer los gustos mundanales, sino para servirlo a él.

 Durante su carrera artística, el cantante había puesto a bailar a miles de personas dentro y fuera del país con melodías de su creación como Rompiendo el cuero y Mándele gas. Doce años después de aquella “revelación” está entregado a servir como ministro de alabanza de la iglesia Elim Central de San Pedro Sula y a rectorar un centro educativo de su familia en Chamelecón.

Sus inicio

Estudiaba en el instituto Patria de La Lima en 1987 cuando ganó el segundo lugar en un festival de ese colegio. El primero lo ganó Carlos, su hermano menor, pero dos años después Rubén alcanzó el máximo premio. “Me di cuenta de que me gustaba definitivamente la música; por eso no me importó comenzar limpiando los instrumentos del grupo de Genaro Gutiérrez que se estaba formando en La Lima”, dijo.

Dio la casualidad de que la noche que debutaba el grupo en la colonia La Paz se enfermó el cantante y, como el mal de uno es la suerte de otro, fue despedido esa misma noche y sustituido por Rubén Pinto.

A los seis meses, el grupo de Genaro Gutiérrez tuvo un mano a mano en el Polideportivo Chulavista de La Lima con La Gran Banda del desaparecido narrador deportivo Maco Pinto, quien esa noche le echó el ojo al Negro, como le decían al novel cantante.

“Tu ciclo con Genero Gutiérrez terminó. Vos naciste para más”, le dijo a Rubén Pinto su colega Hernán Matute, también ya fallecido, a quien Maco mandó después para convencerlo de que se pasara a su conjunto.

En La Gran Banda, el Negro sacó a relucir su vena de compositor con dos grandes temas: Mándele gas y Rompiendo el cuero. El primero lo hizo con Roberto Zúniga y el segundo es totalmente suyo y lo compuso en menos de seis minutos, mientras se encontraba en el servicio sanitario. “Tráiganme lápiz y papel”, les pidió Rubén a sus compañeros cuando le llegó la inspiración, encerrado en el retrete. Como los músicos estaban practicando en el estudio, allí nomás se le hizo el arreglo a la melodía, en cuanto Pinto salió del baño. Después vinieron otros éxitos como Los melones y El remedio.

El hombre ya estaba consagrado, por eso el grupo Los Silver Star no vaciló en darle 20 mil lempiras de entrada para que firmara con él. Esto se dio cuando los Silver tuvieron un mano a mano con La Gran Banda, casualmente en el Chulavista de La Lima. Maco Pinto quiso detenerlo ofreciéndole más dinero, pero ya la suerte estaba echada. Además, Rubén resentía que sus composiciones no se las hubiesen acreditado a él, sino a La Gran Banda; por eso hasta la fecha no ha recibido ni una regalía por ellas.

En Los Silver Star fue distinto, “me trataban como a un artista y le daban valor a todo lo que yo hacía”.  Allí hizo popular la melodía Linda, ya no te aguanto; muchos creyeron que era dedicada a Linda Folgar, propietaria del conjunto. La verdad es que la composición la hizo ella, pero con el título de Mija, ya no te aguanto. Sin embargo, Rubén le hizo el cambio al grabarla, por petición de sus compañeros. “Si Linda te reclama, decile que es por tu hija” (que también se llama Linda). Así fue. En sus giras, Los Silver Star alternaron con grandes del espectáculo como Celia Cruz, Quintín Méndez y Hermanos Rosario. Estos le ofrecieron a Rubén que se quedara con ellos porque les gustó el arreglo a ritmo de punta que le hizo a Moviendo la cadera.No aceptó porque  “eso implicaba separarme de mi familia”.

Rubén se desligó completamente de aquellos ritmos pecaminosos, pero no de la música, que ahora ejecuta en un conjunto familiar para romper el cuero duro del pecado.

Su esposa sufría en soledad

 La más feliz porque Rubén Pinto dejó su vida artística en los conjuntos musicales es su esposa Flor Idalma, quien sufría en soledad sus ausencias cuando el cantante andaba de gira.

“Yo tenía que representar al padre en ocasiones especiales, por eso me puse feliz cuando él me llamó para informarme sobre la decisión que había tomado. Estaba embarazada de mi última hija”, manifestó doña Flor.

También vivía celosa de las bailarinas que lo acompañaban y de las muchas admiradoras que tenía. Doña Linda Folgar, la representante de Los Silver Star, le decía: “no se enoje, comprenda que usted vive con un showman”.

Dice doña Flor que cuando estaba en la casa tampoco lo disfrutaba la familia porque pasaba reponiéndose del desvelo a causa de la vida nocturna que llevaba. Por eso le pedía al Señor que tomara una decisión, hasta que por fin la escuchó. Ahora su compañero es un hombre nuevo, dice.

El problema cuando Rubén dejó la actividad artística era “de qué vamos a comer ahora”. Sin embargo, ella había ahorrado parte del dinero que él le enviaba y con eso compró dos números de taxi. Así fue que de cantante Rubén Pinto pasó a taxista.

Luego se presentó la oportunidad de ofrecer los servicios de transporte a una maquila y compraron un bus. Llegaron a tener varias unidades de transporte, un car wash y un lubricentro, pero de repente los negocios se vinieron abajo. Ahora la familia atiende una institución educativa en Chamelecón.

Ver más noticias sobre Honduras

Normas de uso: Esta es la opinión de los internautas, no de LAPRENSA.HN. No está permitido publicar comentarios contrarios a las leyes hondureñas o injuriantes. Reservado el derecho a eliminar los comentarios que consideremos fuera de tema.

Vía Pública

PERIODISMO CIUDADANO TUS FOTOS • TUS VIDEOS • TUS HISTORIAS Envia tus fotos a La Prensa.hn y compártelas con el mundo
Ránking de notas