Honduras
El último deseo de Allan Dunaway fue que, al morir, su hija Keren tome la bandera en la lucha contra la enfermedad que cambió la vida de la familia.
Los restos del fundador de Llaves fueron sepultados ayer por la tarde en Jardines del Recuerdo, entre remembranzas y elogios porque el peso de la enfermedad jamás doblegó su ánimo.
Keren conmovió a los asistentes al funeral al entonar un cántico cristiano mediante el cual daba la despedida a su progenitor.
La niña estuvo acompañando a sus padres en las giras y en una de sus presentaciones en México asombró al mundo, al hablar, sin inmutarse, sobre su experiencia al convivir con el "bicho de la muerte" en sus venas.
Rosa Gonzales recordó los últimos momentos de su esposo: "Ustedes saben que estoy enfermo y aunque muera quiero que sigan ayudando a otros con amor, entrega, positivismo y valentía", expresó Allan durante su gravedad.
Nunca se quejó
La familia Dunaway cambió el panorama desolador de muerte que suele acompañar a las personas portadoras del virus por un mensaje de vida, a través de la fundación.
"Nunca lo oí quejarse", dijo Rosa al recordar el estoicismo con que su compañero soportó los padecimientos, incluyendo su ceguera y su imposibilidad de sostenerse en pie.
Dunaway, de 39 años, murió el pasado domingo dejando un legado de valor ante la adversidad.
Pese al estigma social del síndrome decidió dar a conocer su padecimiento y el de su familia para ayudar a otros portadores.
"Aunque él no esté físicamente, su perseverancia y amor por los demás nos compromete para seguir ayudando", dijo con lágrimas Rosa Gonzales.
Agregó que aunque su esposo fue quien primero se infectó con la enfermedad no hubo nunca reproches ni recriminaciones de parte de ella.
"Allan siempre vivirá en nuestros recuerdos y en los corazones de las personas que lo conocieron. Junto a mi hija haremos prevalecer su memoria a través de la fundación", recalcó Gonzales.
Gobierno y Alcaldía seguirán apoyando a Llaves
La primera dama de la nación, Xiomara Castro de Zelaya, lamentó la pérdida del fundador de Llaves, Allan Dunaway, expresando que el Gobierno seguirá brindando apoyo a esta institución no gubernamental.
"Allan fue un luchador de los derechos humanos y dejó escuchar su voz para ayudar a prevenir la enfermedad. Ahora su esposa y su hija seguirán su trayectoria a través de mensajes y campañas que ayuden a evitar que se expanda la epidemia", resaltó Castro de Zelaya.
La primera dama señaló que el Gobierno gasta 72 millones de lempiras anuales en la compra de retrovirales para los portadores del vih/sida.
Soraya Obaid, directora mundial del Fondo de Naciones Unidas para la Población, Unfpa, al lamentar el deceso alentó a la esposa e hija del fallecido a seguir luchando por los demás ante el terrible mal. La primera dama de la ciudad, Laura de Padilla, lamentó la muerte y recalcó que la Alcaldía apoyará a Llaves.
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