Mujeres, violencia y crimen
Miércoles 22 de agosto de 2012

Entrenan a mujeres para asesinar y dirigir bandas delictivas

08:05 am  - Xiomara Orellana: xiomara.orellana@laprensa.hn

El 20% de los integrantes de las maras o pandillas en Honduras son féminas.

San Pedro Sula,

Honduras

Dejaron de ser “objetos sexuales” de los miembros de las pandillas y ahora cargan cartuchos, como si cargaran a sus bebés.

Disparan y se arman. Transportan las drogas hasta en sus cuerpos , son las mujeres sicarias que ocuparon el liderazgo de sus bandas cuando cayeron presos o murieron sus compañeros de hogar.

En los últimos meses la DNIC (Dirección Nacional de Investigación Criminal), registra un incremento en el número de mujeres detenidas por delitos de extorsión , secuestro, tráfico de drogas, narcomenudeo y sicariato.

“Ellas están siendo entrenadas para el disparo, para ingerir cocaína y llevarla en su estómago como mulas y penetrar marihuana o arma de fuego a los centros penitenciarios”, refirió la subcomisaria Fátima Ulloa de la DNIC. El PNPRRS (Programa Nacional de Prevención, Rehabilitación y Reinserción Social) establece que las maras están integradas por 872 mujeres, lo que representa el 20%, de la totalidad de los integrantes de las pandillas. De ellas, 392 integran la Mara 18 y 453 son miembros de la mara Salvatrucha.

¿Sicarias?

Los roles dentro de las organizaciones delictivas han cambiado y si antes el hombre era exclusivo para las tareas de sicariato, ahora las mujeres se entrenan para este papel.

“Fue un proceso elevar la categoría de las mujeres en las organizaciones delictivas. Pero los cabecillas de las bandas o pandillas comenzaron a requerir otras funciones en las mujeres y fue cuando comenzaron a cometer asesinatos y robos”, refirió un investigador de la DNIC. Las mujeres cumplen otros roles: transporte de armas, drogas y hasta el cobro de las extorsiones, así como tareas domésticas, donde elaboran comida para los miembros de la banda y el cuidado de sus compañeros enfermos o heridos.

La Unidad de Investigación de Muerte Violenta de Mujeres del Ministerio Público, ha detectado que en varias ciudades del país hay mujeres dirigiendo algunas bandas delictivas.

“En Cortés, La Ceiba, Tegucigalpa y Choluteca se registran casos de bandas que son jefeadas por mujeres y que están relacionadas con el narcomenudeo, donde trafican las drogas .

Llegan a encargarse de esas bandas cuando sus compañeros de hogar caen detenidos por las autoridades o son asesinados en disputa por territorio o negocio”, informó Ricardo Castro, jefe de la unidad.

Detenciones

En las últimas semanas en San Pedro Sula se registra la captura de varias mujeres implicadas en bandas a las que se les atribuyen diversos delitos.

“Hasta el momento las capturas que registramos en las últimas tres semanas reportan la detención de mujeres integrantes de maras, donde de nueve integrantes cuatro eran mujeres y estaban dedicadas al robo y extorsión.

En otra captura se detuvieron a tres mujeres, todas implicadas en delitos de narcomenudeo” , informó Leonel Sauceda, jefe de la Policía Metropolitana en San Pedro Sula. Un caso que evidenció la participación de mujeres implicadas en asesinatos fue el de Norma Jessenia Miranda López (25) que fue capturada por la DNIC por estar implicada en la muerte de la sindicalista Altagracia Fuentes, quien fue asesinada a balazos en abril de 2008 por supuestos miembros de la mara 18.

Meli Diomar Erazo Fajardo  (33) alias La Camelia fue detenida en Goascorán, Valle, el 7 de mayo de este año. A la mujer se le supone responsable de haber participado en el asesinato de Jefry Edmundo Tróchez Colindres, Naún Isaías Escobar Bonilla y Rodrigo Eugenio Valladares Pineda, hijo de Leo Valladares, ex Comisionado Nacional de los Derechos Humanos.

La mujer habría comenzado su accionar delictivo desde el año 2000, acumulando varias fichas delictivas tras varias detenciones. Tiene ocho fichas policiales por los delitos de amenazas, usurpación de títulos, violencia doméstica, asociación ilícita, portación ilegal de armas y robo, entre otras.

Mujeres asesinas

Varias mujeres aparecen dentro de las investigaciones que la DNIC ha realizado en el seguimiento de varios asesinatos perpetrados en Tegucigalpa. Una de las más conocidas es La Diabla a quien se le recuerda como una de las primeras jefes de bandas de pandillas. Era la haina del líder de la mara 18 en Tegucigalpa. Tuvo un hijo. Fue detenida en el 2005 por el delito de tráfico de drogas en la capital por un delito cometido en La Paz.

Nunca ante la justicia se le acreditó el delito de homicidio o asesinato; sin embargo, sus compañeros de mara aseguraron que había participado en la muerte de varias personas.

“Fue una de las más temidas en la mara, era una muñeca. Anduvo en varios penales del país y desde allí seguía controlando la pandilla. Junto a ella figuraron La Spiki, Little Baby, La Muñeca, La Bule, que fue asesinada y se calcula que sólo ella mató a 25. Ellas casi no se dedicaban a lo que nosotros hacíamos, era diferente. Ellas mataban, pero existían reglas diferentes”, dijo un pandillero inactivo que las vio actuar.
Mujeres asaltantes
La participación de la mujer en la ejecución de delitos va en aumento. En el 2012 la escalada de detenciones de mujeres en diversos puntos del país muestra una alza.

En San Pedro Sula la semana anterior fue capturada una banda de mujeres asaltantes que se hacían pasar por visitadoras del Ministerio de Salud. La detención se realizó cuando el vehículo que habían robado en la colonia Montefresco de esta ciudad, volcó.

Eran dos mujeres que se identificaron como Leila Rosmery Figueroa Pavón (19) y Vivian Carolina Fúnez Velásquez (24), se transportaban como pasajeras en una camioneta Nissan Runner, gris, con placas PCF9748, que era conducida por un hombre que no fue identificado.

Cuando se conducían en la 33 calle a la altura de la colonia Miguel Ángel Pavón, fueron sorprendidos por un operativo policial. El motorista aceleró y pasó por en medio del retén, rozando con el vehículo a uno de los agentes que realizaban el operativo.

El conductor perdió el control de la camioneta y volcó en una hondonada a orillas de la carretera. Rápidamente, dos de los tripulantes escaparon corriendo del lugar entre una zacatera, pero Figueroa Pavón fue detenida por los agentes de policía cuando buscaba refugiarse en una vivienda del sector.

La camioneta había sido robada en la colonia Montefresco, además de otros objetos como computadoras, ropa y equipos de sonido. En la vivienda fue encontrada por los agentes, atada de pies y manos la empleada doméstica.

Tras realizar investigaciones los policías hicieron un allanamiento en una vivienda en la colonia Planeta y encontraron a Fúnez Velásquez quien se presume venía en el vehículo que volcó, en compañía de Veira Yarisma Perdomo Yacob (20), ambas aseguran que no tenían nada que ver en el caso.

“No tuve más remedio que enterrarlo en el patio”

Lilian Suyapa Melgar Juárez (46), asegura que está arrepentida ahora que ya han transcurrido nueve años desde que planificó el asesinato del abogado Edilberto Pérez Banegas y lo enterró en el patio de su casa.

La desesperación ante el acoso del abogado que le cobraba una deuda pendiente con una institución financiera la llevó a tomar una decisión equivocada por la que hoy paga una pena de 15 años.

“Debía mucho dinero, me sentía acorralada y a pesar que pedía tiempo para saldar los compromisos que tenía, fue imposible llegar a un acuerdo y no tuve más remedio que hacer caso a los malos consejos que me daban y planifiqué la muerte del abogado.

Iban a ir a sacar todo de mi casa, a mí, a mis hijos. La casa estaba hipotecada, el crédito era mío. Unos pandilleros me apoyaron, pensaba que sólo la muerte era la solución, que me libraría de todas las presiones y por eso lo mataron. Con el cadáver del abogado no tuve más remedio que enterrarlo en el patio de la casa. Hoy me arrepiento, pero es tarde, la depresión que vivía me hizo cometer el peor error de mi vida”, dijo Melgar.

El cuerpo fue encontrado el 29 de julio del año 2003 semi-enterrado bajo un árbol de mango en la vivienda de la mujer que hoy pide perdón por el delito que cometió.

“Estar presa me ha hecho reflexionar en muchas cosas. No han sido fáciles estos años y pido perdón por ese error que cometí y el daño que causé, no sólo a la familia del abogado, sino también a mi familia. Yo sabía que venía presa y sabía que era por mucho tiempo. Lloré por mis hijos, yo sabía lo que había hecho”, expresó la mujer.

 En los nueve años que Lilian tiene de guardar prisión, parte de su pena la ha pagado en Támara y en el penal de El Progreso.

Cada noche medita sobre lo ocurrido, revive cada instante y pide a Dios el reencuentro con sus hijos para pedirles perdón y recuperar los años perdidos. La desesperación asegura fue su peor enemiga que la llevó a cometer un delito por el que de por vida se arrepentirá.

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