La desesperación llevó a algunos conductores a circular en contravía y causar el problema vial.
Honduras
Durante varias horas, la ciudad de Comayagüela se paralizó, las bocinas de los vehículos no dejaron de sonar, largas e interminables colas provocaron graves contratiempos en el sistema vial debido al siniestro que redujo a escombros los mercados Colón, San Isidro y Álvarez y tres establecimientos más de ese tipo.
El embotellamiento entorpeció las labores del Cuerpo de Bomberos y de otros organismos de socorro, a los que se les dificultó llegar al lugar del incendio.
Las sirenas de los camiones bomberiles intentaban abrir paso entre los centenares de carros cuyos conductores solo querían alejarse del lugar de los hechos. Se calcula que el incendio comenzó alrededor de las doce del mediodía, hora en que la circulación vial es mucho mayor. Más de 600,000 vehículos transitan a diario por las calles capitalinas.
Los desesperados conductores se convirtieron inconscientemente en obstáculos de los apagafuegos, mientras las llamas devoraban todo lo que encontraban a su paso.
Óscar Triminio, vocero del Cuerpo de Bomberos, les pidió a los conductores que despejaran las áreas cerca de los mercados y permitieran que los socorristas hicieran su trabajo.
Los policías preventivos y de tránsito cerraron desde la tercera hasta la séptima avenida, donde se concentró el fuego, que fue sofocado durante poco más de tres horas. Las personas que se encontraban dentro de los mercados corrieron despavoridas buscando las salidas para tratar de ponerse a salvo.
Voluntarios, estudiantes de la escuela bomberil y hasta personal en retiro sofocaron las llamas.
