Honduras
Las rectoras de las dos universidades estatales del país, la Unah y la Pedagógica, alegaron ignorancia en torno a la fabricación y almacenaje de bombas molotov o caseras en los predios de estas casas de estudio.
La Policía tiene indicios que estos artefactos se fabricaron en la Universidad Nacional Autónoma de Honduras, Unah, y en la Pedagógica se encontraron al menos 13 bombas y seis candelas explosivas.
En entrevista a la radio HRN, tanto la rectora Julieta Castellanos como el vicerrector de la Universidad Pedagógica Nacional, David Marín, dijeron entre titubeos desconocer la existencia de estos artefactos y su fabricación en predios universitarios.
“Descarto absolutamente que la Facultad de Química y Farmacia sea un laboratorio para este tipo de situaciones”, dijo Castellanos.
Su posición la justificó al afirmar que el edificio de dicha facultad (quemado meses atrás) se encuentra bajo custodia por parte de una empresa de seguridad privada, al grado que no entran maestros ni estudiantes desde el año anterior.
Por otro lado, es del criterio que la facultad de Química y Farmacia tiene un cuerpo de docentes que no se vincularían con este tipo de actividades.
Mencionó que entre los docentes se encuentran dos ex rectores y un ex decano de dicha unidad académica, donde todos se conocen.
Sobre la permanencia de personas en las instalaciones de la Unah dijo que eso es una especulación por parte de las autoridades policiales porque no se ha determinado nada.
David Marín, vicerrector de la Upnfm, aseguró que en los laboratorios de la institución no tienen la capacidad para fabricar ese tipo de artefactos.
“Nosotros vamos a esperar el informe oficial porque lo que se está diciendo son especulaciones” reiteró Marín.
El vicerrector asegura que la Pedagógica no ha servido de centro de alojamiento de manifestantes, desconociendo que es allí donde se han alojado personas vinculadas con actos terroristas, delincuenciales y vandálicos.
En el aula magna que, según Marín, administra una fundación, hay colchonetas, víveres y hasta explosivos. Los rectores afirman que desconocían de la existencia de todos esos objetos.
Marín reconoció que el día que las turbas quemaron un bus y un restaurante, varias personas pasaron la noche en la universidad.

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