Honduras
Un día antes que yo visitara la fábrica por primera vez, tres compradores rusos habían partido tras permanecer varios días seleccionando la mezcla ideal de tabacos para la marca de puros que pensaban comercializar en aquellos lejanos confines del mundo. Cuando me lo contaron, realmente me sorprendió. Sabía que los puros de Santa Rosa de Copán eran buenos, pero nunca sospeché que sus compradores vinieran de tan lejos.
La historia del tabaco en Honduras se pierde en los registros del tiempo. Sabemos que durante la época precolombina, la planta proveniente de las Antillas ya era utilizada por los primeros pobladores mesoamericanos. Para los españoles, tras su llegada, la planta no pasó desapercibida y pronto se convirtió en uno de los rubros más importantes de la Colonia.
Tanto así que Santa Rosa de Copán nace, precisamente, de la mano de don Juan García de la Candelaria, capitán de la milicia española, quien compra una fértil sabana o llano para cultivar entre otras cosas, una plantación de tabaco. Para 1795, la primera factoría de tabaco fue instalada en lo que ahora es el parque central y casas aledañas de la actual ciudad.
Al momento de la independencia, Santa Rosa de los Llanos -su nombre original- es tan rica como punto abastecedor de tabaco, que no tardó en convertirse en el centro de atención de numerosos intereses.
No es de extrañar que José Cecilio del Valle, en su discurso del 11 de octubre de 1824, ante la Asamblea de Guatemala, declarara que: “El tabaco debe de seguir estancado para no gravar a los pueblos con las (nuevas) contribuciones que en caso contrario sería preciso imponer...”.
Tres años después, disuelto el triunvirato del cual Valle era parte, Manuel Arce y José Justo Milla, de Guatemala, invadieron Honduras con el pretexto, entre otros, de custodiar los tabacos de los Llanos de Copán.
En la actualidad, Santa Rosa de Copán goza de una merecida fama como uno de los principales centros productores de tabaco y puros de todo el mundo. Durante el último año, he tenido la oportunidad de visitar la fábrica La Flor de Copán y aprender un poco más sobre el extraordinario proceso de elaboración del puro. Un proceso realizado totalmente a mano y que es verificado a diario, por un panel de expertos catadores entre los que destaca don Jorge Bueso Arias, notable patriarca de la Sultana de Occidente y del país entero.
Varias docenas de marcas distintas se producen en esta fábrica para clientes distribuidos por todo el mundo. Puros que normalmente se encuentran catalogados entre los 100 mejores y que llenan de orgullo a la ciudad. Una ciudad que despide su propio aroma: el aroma a tabaco.

Comentarios