Honduras
Es la noche del 29 de marzo de 1993. La comunidad cinematográfica se ha reunido en su cita anual en el Dorothy Chandler Pavillion.
La ceremonia ha comenzado y Jack Palance, ganador de un Oscar como actor de reparto, aparece en el escenario. Bromea con la audiencia y anuncia las nominaciones. De las cinco candidatas como actriz de reparto, tres son consideradas las mejores actrices británicas de siempre:
Vanessa Redgrave, Miranda Richardson y Joan Plowright. La favorita es la australiana Judy Davis. Pero, para sorpresa de todos, tras abrir el sobre Palance lee: “El Oscar es para Marisa Tomei, por ‘Mi primo Vinny’”. Nadie puede creer semejante elección. A partir de entonces surgieron algunos mitos que culparon al anciano señor Palance de haber leído mal el veredicto. El Oscar ayudó poco a la joven actriz. Su nombre quedó ligado a la historia negra de la Academia.
Y Tomei ha tenido que luchar para imponerse como una verdadera intérprete de nervio, hoy por tercera vez es nominada a mejor actriz de reparto.
Junto a ella se lanzan Penélope Cruz, Amy Adams, Viola Davis y Taraji P. Henson. Todas muy buenas, pero para muchos es la oportunidad de Tomei de demostrar al mundo que aquel Oscar no fue producto de una equivocación.
Hay que aclarar que también Penélope está bastante cerca de su primer galardón. Su actuación en “Vicky Cristina Barcelona” la ha hecho merecedora de otros premios. Amy Adams, en su corta carrera, ha demostrado que es una actriz versátil y con mucho temple para desarrollar cualquier papel; es quizá una de las candidatas más fuertes a llevarse la estatuilla.
Viola Davis es nominada por primera vez, aunque su papel en la cinta “Doubt” es realmente corto y su actuación creíble y de mucho peso.
Taraji P. Henson es quizá la que menos posibilidades tiene, según los críticos, la cinta no le ayuda mucho y es su primera nominación.
