Israel
Poco después de formar gobierno en Israel hace casi un año, Benjamín Netanyahu se confesó en conversación privada: “Mi problema con el presidente Barack Obama es que hablo como un estadounidense, pero en lenguaje republicano”.
Una frase que debió recordar durante la reunión de su Ejecutivo, en estado de shock por la grave crisis abierta con el gran aliado.
Cuando creía evaporada la ira de EUA por el anuncio en plena visita del vicepresidente Joe Biden de la construcción de 1,600 casas en Jerusalén este, Netanyahu recibió una de las broncas más fuertes que recuerda un dirigente israelí de Washington.
El enfado telefónico de 43 minutos de Hillary Clinton -con términos que no suelen emplearse entre dos socios tan estrechos- se suma a la condena inicial de Biden y la llamada al embajador israelí en EUA para “aclaraciones”.
El anuncio de la construcción de viviendas en Jerusalén Este es un retroceso del proceso de paz con la Autoridad Palestina.
Netanyahu quiere rebajar las llamas estadounidenses al lamentar el polémico anuncio: “Fue un incidente lamentable cometido desde la buena fe. Fue ofensivo y no debió ocurrir. Pero sabemos tratar estas situaciones. Hemos creado una comisión administrativa para investigar lo sucedido y para que no vuelva a pasar”.
Asimismo, cree que la crisis no afectará las relaciones bilaterales. “Hay que tranquilizarse. Estados Unidos e Israel tenemos intereses comunes. Actuaremos en función de los intereses vitales de Israel”.
No lo sabía
El primer ministro de Israel convocó de urgencia a siete de sus ministros para debatir la crisis abierta con EUA y han decidido crear una comisión para investigar los fallos durante la visita de Biden.
Netanyahu prohibió a sus ministros hablar al respecto. No hablan, pero sí son citados. Uno de ellos ha afirmado al diario Maariv que “la crisis se había cerrado con la disculpa presentada a Biden, pero la administración de Obama deseaba atacar a Israel y aprovechó esta oportunidad para ello y sacarnos concesiones de cara a las negociaciones con los palestinos. Estamos sorprendidos”.
El hecho es que Netanyahu no era conocedor del anuncio y fue sorprendido, lo que no le ha servido para evitar el torrente de críticas internacionales. Como primer ministro, es el máximo responsable y no saberlo refleja descontrol.
Desde que el vicepresidente Biden condenara el anuncio desde su hotel en Jerusalén, todos los países -desde Argentina hasta Suiza- han emitido un comunicado de condena. Inercia diplomática y una prueba de la hipocresía internacional, ya que Israel construye desde hace tiempo en Jerusalén este, que ocupó en la guerra del 67.
“En los próximos dos años, Israel necesita de forma desesperada y existencial una relación íntima con EUA. Es más vital que el barrio Ramat Shlomo en Jerusalén este. La amenaza nuclear iraní requiere que nuestro primer ministro sea un socio apreciado y preferido por el presidente Obama. En lugar de esto, Netanyahu está más cerca de ser persona non grata en la Casa Blanca”, escribió el comentarista Ben Caspit.
Visita
El presidente brasileño Luiz Inacio Lula da Silva llegó ayer a Jerusalén para efectuar la primera visita de un jefe de Estado brasileño a Israel y los territorios palestinos.
