Estados Unidos
Barack Obama empezó su primer día completo como presidente electo con el simple placer de desayunar con sus hijas, el tipo de actividad familiar cotidiana que tuvo que sacrificar a menudo durante la larga campaña de casi dos años.
Posteriormente por la mañana, Obama salió de su casa solo, con ropa deportiva, una gorra de béisbol y gafas oscuras, y pasó una hora en el edificio de apartamentos de un amigo donde él usa el gimnasio.
Entonces regresó a casa para asearse antes de dirigirse a la oficina: un edificio en el centro de la ciudad donde encabezó una teleconferencia para agradecerle a sus colaboradores de campaña en todo el país. El presidente electo vestía traje, pero sin corbata, y llevaba un maletín negro.
Los reporteros le preguntaron cuánto durmió tras su victoria histórica y Obama les respondió: "No tanto como hubiera querido".
Obama planea quedarse en Chicago en resto de la semana, incluyendo un fin de semana tranquilo en casa. El mandatario electo todavía estaba tratando de resolver algunos asuntos relacionados con su abuela, que murió el domingo. Es probable que él haga un viaje a Hawai a finales del año para asistir a una pequeña ceremonia privada en su memoria, algo que ella pidió.
El equipo de Obama dijo que se dirigirá a los medios de comunicación en los próximos días, pero que no había planes de hacer pronto los anuncios de designaciones ministeriales.
Además de las muchas decisiones que enfrenta para iniciar su nueva administración, Obama aún tiene que tomar decisiones personales también. Entre ellas cuándo mudar a su familia a Washington D.C. y a qué escuela irán sus hijas, de siete y 10 años.
Entre las decisiones familiares pendientes está la de escoger una mascota. En su discurso de victoria el martes por la noche, Obama le dijo a sus hijas: "Sasha y Malia, las amo tanto a las dos, que se han ganado un cachorro nuevo, que nos acompañará a la Casa Blanca".