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La sangrienta guerra por controlar a Honduras

Las tres organizaciones criminales que operan en el país figuran entre las más violentas de México, lo que ha disparado los índices de crímenes y secuestros
05.02.10 - Actualizado: 12.02.10 03:11pm - Redacción: redaccion@laprensa.hn



San Pedro Sula,

Honduras

El masivo aterrizaje de avionetas cargadas de cocaína y la dantesca ola de ejecuciones de hombres, mujeres y familias completas, confirman los informes de la DEA: En Honduras operan los cárteles de la droga más sangrientos del continente.

La Administración de Drogas y Narcóticos, DEA por su sigla en inglés, tiene claro que en este país existe una guerra descomunal por el control de territorio entre el cártel criminal del Golfo enfrentado con su rival, el cártel de Sinaloa o del Pacífico.

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El Golfo usa como brazo armado a Los Zetas, una organización de sicarios y narcotraficantes de origen mexicano considerada la más violenta porque recurren a ejecuciones y al secuestro para saldar cuentas con sus enemigos. Un tercer grupo criminal también ha entrado en la guerra local del narcotráfico, el cártel conocido como La Familia.

Y en los últimos meses, esta guerra local del narcotráfico se ha concentrado en un departamento: Cortés. Aquí se han fincado las principales operaciones de estos cárteles: Sinaloa, el Golfo-Zetas y La Familia. Esas tres estructuras criminales han venido a quedarse con el millonario tráfico de la droga a Estados Unidos. La ruidosa lucha entre los narcotraficantes mexicanos y colombianos -que ya operaban aquí- ha disparado el índice de asesinatos especialmente en San Pedro Sula y el Valle de Sula.

Informes del Departamento de Justicia de Estados Unidos con datos del Centro de Inteligencia sobre las Drogas, NDIC, y la Agencia Antidrogas, DEA, de ese país, citados en publicaciones mexicanas, establecen que los cárteles se han tomado 17 países de América Latina, incluyendo Honduras.

Las estructuras del narcotráfico de Sinaloa, liderada por Joaquín (El Chapo) Guzmán, y el Golfo son rivales acérrimas y han tenido capacidad para extender sus actividades criminales. Esos dos cárteles y el de La Familia se caracterizan por cometer dantescos crímenes.

Pero el más violento es el cártel del Golfo y su brazo armado, Los Zetas, cuyos miembros se caracterizan por recurrir a ejecuciones y a secuestrar a sus enemigos.

Los informes de los cuerpos antidrogas hondureños indican que la actividad de esas organizaciones criminales origina asesinatos múltiples y crímenes en el país por la disputa de las rutas de la droga. La mayoría de víctimas pertenecen a células a su servicio. Uno de los mejores aliados para la efectividad de las rutas aéreas en la zona es la debilidad en el control del espacio aéreo hondureño, lo que permite la entrada y salida de narcoavionetas.

Mexicanos tienen mayor hegemonía

Los análisis de los cuerpos antidrogas establecen que los cárteles mexicanos son los de mayor hegemonía en el país porque tienen bajo su dominio el territorio que comprende los departamentos del sur, norte, occidente y parte de la zona atlántica; mientras que las organizaciones criminales colombianas dominan el departamento de Gracias Dios y una porción de Colón.

El cártel de Sinaloa, además, tiene el control del tráfico de la pseudoefedrina en Honduras. La Familia y el Golfo trafican cocaína y heroína.

Esos cárteles tienen a su servicio seis células hondureñas fuertes que operan en el territorio nacional con narcoavionetas y otros medios de transporte. Dos de ellas tienen su centro de operaciones en Colón, dos en Olancho y las otras dos en La Mosquitia.

La tesis que manejan las autoridades antidrogas es que el objetivo de los cárteles mexicanos es tomar completamente el control de la ruta del narcotráfico en Honduras, lo que lograrían al asentar sus operaciones por completo en los departamentos de Gracias a Dios, Colón y Atlántida.

En Honduras está pasando el fenómeno vivido en Guatemala, donde la lucha por el control del territorio chapín entre las organizaciones criminales suramericanas, especialmente colombianas, y las mexicanas ha estado bañando de sangre a ese país.

En la actualidad las estructuras del narcotráfico mexicano ya tienen prácticamente el control del paso de la droga en la nación vecina.
La tendencia es que en Honduras suceda lo mismo porque los narcotraficantes de México están controlando más territorio; una prueba de esto es que las narcoavionetas caen mucho más tierra adentro como es el caso de Cortés donde subió la afluencia de aterrizajes de aeronaves. Antes los aterrizajes se daban en Gracias a Dios, Colón, Olancho y Yoro.

Los análisis de los cuerpos de inteligencia antidrogas indican que para los narcos mexicanos es importante controlar el territorio hondureño porque ya internacionalmente se determinó que Honduras es el punto donde se les acaba la autonomía de vuelo a las narcoavionetas, o sea la capacidad de combustible que traen las naves por el peso que transportan.

Las pesquisas de esos entes policiales establecen que los aterrizajes de las naves en Cortés se están suscitando en las zonas costeras de Omoa en carreteras nacionales y propiedades privadas. Los descensos que se han dado en ese sector han sido completos, o las avionetas han caído, descargado y se han vuelto a levantar, lo cual refleja el grado de libertad con que operan los narcotraficantes.
Ahora se dan los aterrizajes prácticamente en San Pedro Sula. Eso, según las autoridades antidrogas, implica que cruzan la mitad del territorio nacional. La falta de control aéreo queda evidenciado porque las aeronaves que arriban en las zonas costeras de Omoa sobrevuelan cerca de la base aérea de La Ceiba y San Pedro Sula y no son detectadas.

Narcopista de Sinaloa

Del accionar de los tres cárteles mexicanos se conoce más públicamente el de Sinaloa porque las autoridades les ha detectado sitios de operación. Uno de esos casos se dio el domingo 8 de noviembre de 2009 al ser descubierta una narcopista en una hacienda de Naco, Cortés. Las averiguaciones policiales establecen que en la propiedad también se estaba construyendo un laboratorio para la producción de la droga conocida como éxtasis.

Según las investigaciones, la hacienda, ahora confiscada, era propiedad de un grupo de mexicanos que serían parte del cartel de Sinaloa.

La pista clandestina era utilizada por los narcotraficantes mexicanos para el trasiego de drogas que pasan por Honduras con destino a Estados Unidos.

Las autoridades estiman que la pista clandestina, de dos kilómetros de largo por 30 metros de ancho, fue construida por expertos en ingeniería y se requirió de una inversión de 4 millones de lempiras.

En los alrededores del inmueble encontraron varias excavaciones donde escondían la droga que el cártel de Sinaloa trasladaba a Estados Unidos. La Policía investiga un posible vínculo que habría tendido el victimado diputado Mario Fernando Hernández con las actividades del cártel de Sinaloa. Los cuerpos policiales manejan la tesis que la muerte del parlamentario estaría vinculada con las actividades de ese cártel; pero no hay pruebas.

Lucha por codiciado mercado

La información que manejan las autoridades hondureñas es que los cárteles de Suramérica perdieron el control en México porque una vez que la droga entra a ese país los mexicanos son los amos y a las otras organizaciones suramericanas del narcotráfico les llega hasta ahí el dominio.

Los cárteles suramericanos producen la droga, pero México es el paso obligado hacia el lucrativo mercado de Estados Unidos.

Antes los narcotraficantes suramericanos controlaban la ruta de la cocaína hasta llegar a Estados Unidos; pero ahora las obligaciones de ellos terminan en México porque los mexicanos se encargan de venderla en el gran país del norte.

Muchas estructuras de la narcoactividad de Suramérica ya se han aliado con los cárteles mexicanos, aunque eso representa enormes pérdidas para ellos. Pero la guerra por la disputa de la ruta siempre va a persistir porque el lucro de los cárteles suramericanos se ve afectado en gran medida al entregarle a los mexicanos la droga a precios más bajos y los países centroamericanos estarán siempre en medio de ese enfrentamiento.

Golfo vs. Sinaloa

El cártel del Golfo y su brazo armado, Los Zetas, bajo la jefatura de Heriberto Lazcano, El Lazca, y Miguel Ángel Treviño Morales, L-40, son los más fuertes rivales del cártel de Sinaloa (también llamado del Pacífico). Este grupo tiene presencia en 10 países en Latinoamérica, opera en 13 estados mexicanos y mantiene alianzas con pandillas en 43 ciudades de Estados Unidos.

El jefe de Los Zetas

Heriberto Lazcano Lazcano, alias “El Lazca” y “El Verdugo”, es considerado por la Procuraduría General de México como el jefe de Los Zetas, grupo armado del Cártel del Golfo.

Lazcano se enlistó en el Ejército mexicano y a la edad de 28 años era un soldado de bajo rango con destacamento en el sureste de su país cuando fue llamado para integrarse al Grupo Aeromóvil de Fuerzas Especiales, GAFE, donde fue entrenado en distintas disciplinas de combate, inteligencia y contrainsurgencia. Cuando los soldados fueron transferidos para respaldar la lucha contra el narcotráfico en México a finales de los noventa, Osiel Cárdenas Guillén, quien entonces lideraba el Cártel del Golfo, reclutó a muchos de los efectivos con el apoyo de altas sumas de dinero.

Así Lazcano fue miembro fundador del grupo armado del Cártel del Golfo-Zetas. Lazcano (Z-3) era tercero en el orden de mando. Antes que él figuraba Arturo Guzmán Decena (Z-1) quien fue muerto tras un atentado en el interior de un restaurante en Matamoros, México, en noviembre de 2002, y Jesús Enrique Rejón Águila (Z-2).

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