Honduras
A primera vista, la escena parece provenir de un documental de Discovery Channel. Silencioso y mortífero, el depredador se acerca a su víctima y, con hábil maniobra, la sujeta con sus patas delanteras para introducirle una especie de “aguja succionadora” que absorberá sus fluidos hasta matarla lentamente.
La escena es impresionante; pero mejora notablemente nuestro ánimo, cuando el ingeniero Trabanino, de la Escuela Agrícola Panamericana, nos descubre que la indefensa presa es en realidad un ácaro del género Tetranychus, una de las principales plagas de cultivos del mundo. Y quien propicia su muerte es otro ácaro que se alimenta del Tetranychus. Los malos y los buenos; la ley de la vida.
Gracias al impulso del Zamorano y la Cuenta del Desafío del Milenio, una nueva generación de “insecticidas naturales” están siendo cultivados en instalaciones de última tecnología para ser comercializados entre los pequeños productores de hortalizas de Honduras. Plagas de la caña de azúcar, pepino, banano, cebolla, por citar algunos cultivos, tienen ahora los días contados gracias estos depredadores naturales que se venden en cómodas presentaciones. Junto a los depredadores, talleres y folletos de fácil comprensión son distribuidos constantemente a los productores para difundir mejor las enormes ventajas de estos controladores biológicos de plagas.
Por ejemplo, el nematodo Heterorhabditis bacteriophora es un cazador eficiente de plagas como la gallina ciega, el insecto perforador del melón, el picudo negro del banano, del plátano y el cogolero del maíz. Estos pequeñísimos gusanos blancos ingresan en el cuerpo de los dañinos insectos a través de sus orificios naturales.
Una vez que logran entrar, liberan una bacteria que se multiplica rápidamente, provocando la muerte del insecto entre 24 y 72 horas. Otro de los controladores biológicos desarrollados en el Zamorano es el Orius insidiosus, una chinche depredadora de insectos que devora una lista extensa de plagas de importancia agrícola. Este cazador sujeta a su presa con sus patas delanteras y luego le succiona sus fluidos vitales. Una característica de su eficiencia como controlador es que mata más insectos de los que necesita para alimentarse.
Para conocer más de estos cazadores amigos (y salvadores) del hombre, le recomiendo que se ponga en contacto con el Ing. Rogelio Trabanino (rtrabanino@zamorano.edu) en la Escuela Agrícola Panamericana, carretera a Danlí. El teléfono es el 2872356. Es tiempo de volver a la naturaleza; es tiempo de pensar en soluciones naturales.
Ubicación
¿Dónde dormir en el Zamorano?
Si desea empaparse a fondo sobre estos controladores biológicos, le sugiero que se quede un par de días en el Hotel y Centro de Capacitación W. K. Kellogg, dentro de las instalaciones de la escuela. El hotel posee 54 habitaciones extremadamente cómodas y el servicio es de primera. Teléfonos: (504) 7766140 al 50.
Comentarios