Brasil
El diario Estado de Sao Paulo informó que hay discrepancias entre Brasil y Estados Unidos por la forma en que se trata el tema de la crisis política en Honduras.
Según la nota, hubo una discusión entre el canciller Celso Amorim y la embajadora estadounidense ante la ONU, Susan Rice, en torno a las iniciativas diplomáticas sobre la tensión en el país.
Rice manifestó a Amorim su desacuerdo con Brasil por haber pedido una reunión del Consejo de Seguridad de la ONU para tratar la situación, en particular la denuncia de hostilidad de militares contra la embajada. “éste no es el lugar (Consejo de Seguridad ONU) adecuado para este tipo de presentación” le dijo Rice durante un diálogo privado.
Amorim advirtió sobre un posible intento de invasión a la embajada respondió a Rice alegando que “si la embajada de Estados Unidos (hubiera sido hostilizada) usted estaría muy irritada”.
“Embajada está limpia”
El encargado de negocios de la embajada de Brasil en la capital, Francisco Catunda, afirmó ayer que la sede está sitiada y negó que la situación sea normal como dijo el Gobierno.
“Está todo sitiado, no tenemos teléfono, estamos totalmente cercados, aislados”, dijo a su salida del edificio adonde fue sustituido por el representante alterno de Brasil ante la OEA, Lineu Pupo de Paula. Dijo que ha estado “cinco días preso” y que ha tenido que hacer “todo un ritual” para salir de la embajada.
Confirmó que el viernes se sintieron los efectos de un gas tóxico que había afectado a algunas personas con irritaciones de garganta. “Realmente uno de nuestros funcionarios sintió eso (el gas)”, sostuvo.
Manifestó que adentro “no hay ningún clima catastrófico, la embajada está limpia” y “hay equipos de limpieza” y “la gente está bien”.
Afirmó que Zelaya es “huésped oficial” de la embajada y que él no está al tanto de “lo que hace o de los contactos que él mantiene”, al recordar que adentro hay 63 personas en el grupo de Zelaya y cuatro funcionarios de la sede, dos de ellos brasileños.
Marcha
La calma retornó ayer a la sede diplomática tras la presión mediática que inició el viernes Zelaya al denunciar un supuesto ataque químico. La sede diplomática amaneció de nuevo bajo el resguardo de decenas de efectivos de las Fuerzas Armadas y miembros de la Policía Nacional que se han apostado en los alrededores del inmueble.
En horas del mediodía, los miembros de la Resistencia Nacional marcharon desde la Universidad Pedagógica hasta los alrededores de la embajada de Brasil.
Los zelayistas realizaron un plantón a inmediaciones de la Avenida La Paz, a la altura del supermercado Más X Menos, y más tarde se trasladaron a las instalaciones de la embajada de Estados Unidos.
Cruz Roja entra a embajada
El Comité Internacional de la Cruz Roja anunció ayer que uno de sus delegados consiguió entrar en la embajada de Brasil en Tegucigalpa y comprobar el estado de salud de todas las personas presentes.
Según un escueto comunicado distribuido por la institución, la entrada a la embajada de Brasil se realizó el viernes, con el acuerdo de todas las partes involucradas, y a petición de Brasil.
El documento no hace ninguna referencia explícita al ex presidente Manuel Zelaya, quien denunció el lanzamiento de “gases tóxicos” y “ataques sónicos” a la embajada, aunque el Gobierno lo negó.

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