Honduras
Decenas de simpatizantes del oficialista Partido Liberal sitian las oficinas del Tribunal Supremo Electoral, TSE, en Tegucigalpa como protesta porque ese organismo inhabilitó al vicepresidente Elvin Santos para las elecciones primarias de noviembre.
Tras arrojar piedras y quebrar vidrios de los grandes ventanales del edificio de seis pisos del TSE, quemar neumáticos y cerrar la calle aledaña durante seis horas, los manifestantes se alejaron del lugar gritando la consigna: "este movimiento no se detendrá y el que se le oponga se le aplastará". El momento fue aprovechado para que más de 150 empleados del tribunal abandonaran el local.
En la zona noroccidental hondureña hay manifestaciones similares en el parque arqueológico de Copán Ruinas y el peaje de Puerto Cortés donde centenares de protestantes hacen un paro como represaria de la decisión del TSE.
"Pero la lucha empieza porque el TSE ha dado una puñalada trapera a la democracia", dijo Santos en rueda de prensa. "Y eso es así porque no daremos marcha atrás hasta que rectifiquen los enemigos de la democracia".
El presidente del TSE, Augusto Aguilar, dijo a la AP que "las aspiraciones de Santos violan la Constitución y él debe acudir a la Corte Suprema de Justicia si se considera afectado". La decisión de inhabilitar a Santos la apoyó Aguilar y el representante en el TSE del Partido Demócrata Cristiano, Saúl Escobar. Sólo la apoyó el representante del opositor Partido Nacional, Jacobo Hernández.
El resultado de la votación fue de 2-1. El artículo 239 de la ley fundamental establece que el ciudadano que haya desempeñado la titularidad del Poder Ejecutivo no puede aspirar a ser presidente o vicepresidente en una próxima consulta popular. Y el 240 indica que no puede ser elegido presidente el funcionario públicos que haya ejercido esas funciones durante los seis meses antes a la fecha de la elección.
Señala que los contraventores de la ley deben cesar de inmediato en sus cargos y los inhabilita por diez años a el ejercer cualquier función estatal.
El TSE definió a la medianoche del domingo la inscripción de 3.892 puestos populares en disputa para presidente, vicepresidente, 256 congresistas, 40 diputados al Parlamento Centroamericano con sede en Guatemala, 298 alcaldes, 298 vicealcaldes y más de 3.000 concejales municipales.
En la contienda participan alrededor de 65.000 aspirantes de 13 corrientes de los dos partidos tradicionales de Honduras: Nacional, en la oposición, y Liberal, en el gobierno, que se disputan el poder desde hace más de un siglo. Ellos desean ser escogidos a un cargo en las elecciones generales de noviembre del 2009.
Unos 3,4 millones de hondureños cumplen los requisitos para votar en las primarias, según el TSE, en las que no participan los partidos Innovación y Unidad, de tendencia socialdemócrata, e Unificación Democrática, izquierdista, que han anunciado que elegirán sus candidatos en asambleas internas.
El Liberal aglutina a cinco movimientos y el Nacional a seis. El minoritario Democracia Cristiana, de centroizquierda, posee dos corrientes.Los principales aspirantes a la presidencia son el también presidente del Congreso, Roberto Micheletti, del Liberal, y Porfirio Lobo Sosa, del Nacional. Lobo Sosa fue derrotado por actual presidente liberal Manuel Zelaya en los comicios de 2005.

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